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    Grano entero vs. Compuesto granulado

    ArtículoCómo - Alimentaciónmartes 25 enero 2011
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    El empleo de los cereales como fuente de alimentación en caballos se remonta a tiempos antiguos, desde que existe la triangulación caballo-ser humano-trabajo.

    Lógicamente los conocimientos y tecnologías que hemos conocido en estos últimos cincuenta años nos han permitido hacer un uso, si no más racional (creo que todavía nos queda tiempo), sí más práctico de los alimentos que disponemos tradicionalmente así como de otros que hemos ido conociendo.

    En el caso de los cereales, como la avena, cebada, maíz, y el trigo, su uso ha estado y está siendo utilizado como aporte de energía de forma habitual sin que por ello deba de haber ningún problema.

    Cuando observamos en las heces granos enteros sin digerir, enseguida nos percatamos de lo "escandaloso" de la presencia del grano entero. Tanto es así que, si cogiésemos un solo puñado de grano y lo mezclásemos con las heces nos parecería que la mitad del grano que hemos dado no se ha digerido, y en realidad es lo que cabe en un puñado de la mano lo que hemos mezclado. En otras palabras, a veces, la proporción de grano que se desperdicia es menos de lo que creemos.

    En cualquier caso, la presencia de grano sin digerir en aparente cantidad debe de ponernos en “guardia” porque se pueden estar produciendo las siguientes alteraciones:

    • Calidad del grano: comprobar que el grano no tenga ningún olor o color anormal o si la incidencia coincide con una nueva partida de grano.

    • Cantidad de grano: Podemos estar superando la proporción de grano con respecto al forraje que comen. Por encima de los 4 kgrs./día, el caballo irá perdiendo capacidad digestiva. En un caballo adulto con una capacidad de ingesta de 10-11 kgrs./día la cantidad de concentrado máxima sería de 4 kgrs.

    • Número de comidas diarias: Es muy normal confundir la forma de dar de comer al caballo sin distinguir entre forrajes y concentrados. Lo ideal es que el caballo coma el forraje a lo largo del día, pero no así los concentrados dado que su mecanismo de digestión es totalmente diferente a los forrajes. Cuantas más veces demos de comer al día concentrados (por encima de las dos veces diarias) la disminución de la digestibilidad será progresiva, apareciendo en este caso más grano sin digerir en las heces.

    • Déficit de aportes de vitaminas-minerales-aminoácidos: En el proceso digestivo intervienen de una forma decisiva los minerales y vitaminas, tanto en la digestión de concentrados como la porción de fibras (henos). De ahí que cuando los animales están sueltos en campo (más de 1ha. por cabeza) suele haber una mejor digestión por que hay una mayor oportunidad de los animales para mineralizarse, y cuanto más espacio tengan mejor. Eso no quiere decir que estén perfectamente cubiertas sus necesidades, pero sí se ocultan los síntomas de esas carencias, y uno de ellos es la aparición de grano sin digerir. Animales adultos que han padecido durante largo tiempo períodos de carencias nutricionales en aminoácidos, vitaminas y minerales tienen disminuida su capacidad de digestión de los concentrados (cereales y piensos), más disminuida cuanto mayor hubiese sido la deficiencia y el período que duró.

    Además existen procesos tecnológicos que aumentan la digestibilidad de este grano de cereal (laminado-aplastado, cooperizado, etc.), pero la inversión y coste añadido del producto y actividad de los ejemplares (en el caso del deporte) deben de justificar los elevados costes de aplicación (mano de obra, maquinaria, electricidad, etc.).

    En el caso de yeguadas, muchos de estos procesos no se justifican económicamente, dado que con un buen cereal, un buen heno y sus correspondientes complementos minerales-vitamínicos, podemos cubrir sobradamente las distintas fases de producción.

     

     


     

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