Todas las categorías
    • Todas las categorías
    • Caballos
    • Transportes
    • Accesorios
    • Servicios
    • Mascotas
    • Propiedades

    La dieta del caballo en el pastizal

    ArtículoCómo - Alimentaciónmartes 04 febrero 2014
    Compartir:

    El alimento básico y natural de los caballos es la hierba, pues desde tiempos inmemoriables ha sido el recurso más sencilo para los caballos salvajes. Sin embargo, tras milenios en compañía del ser humano, y, de acuerdo al tipo de estación, el equino necesita complementos nutricionales como las sales minerales. 

    La mejor forma de alimentar a los caballos que se encuentran en campo abierto es por medio de comederos, que deben ser lo suficientemente grandes para que todos los caballos puedan tomar su ración sin necesidad de tener riña alguna entre ellos. Por esto, es recomendable que se instale dentro del cobertizo, que a su vez, deberá ser de estructura sólida, pues, de lo contrario, las posibilidades de que el alimento se derrame es mayor. 

    También son muy utilizados y recomendables los comederos portátiles, que pueden colocarse en las cercas o postes. Eso sí, no resultan en absoluto útiles en las vallas de alambre. 

    Durante el invierno, el caballo necesitará mayores porciones de alimento, ya que el calor corporal que emite lo ayudará a calentar su cuerpo. La cantidad va de acuerdo al tamaño, raza, temperatura media de la región, y edad. La pauta a seguir sugiere que los menores de 5 años y mayores de 15 años necesitan más que los caballos de edades intermedias.

    El caballo necesita comer tanto hierba, como heno, y diferentes complementos, de acuerdo a la temporada, como hemos mencionado. Hay momentos puntuales en que es adecuado introducir el heno, y el mismo caballo nos lo hará saber, ya que cuando el animal permanece mucho tiempo delante de la puerta del prado sin pastar, puede ocurrir que el sabor de la hierba no le resulte apetitoso, y es adecuado introducir el heno. Otro motivo puede ser que al comer (engullir) con rapidez, el alimento que le proporcionamos no les resulta suficiente y debemos complementarlo con heno para que quede satisfecho.

    Dentro de los complementos adicionales encontramos los copos de maíz, que son excelentes en épocas de invierno, especialmente mezclado con salvado y tabletas de avena o cebada.

    También podemos optar por dar a nuestro caballo mezclas calientes de cebada, salvado (tipo papilla) o melaza, que además de ser muy socorridas en las mañanas de invierno, facilitan la digestión ante la ausencia de hierbas frescas.

    En invierno, si la temperatura es moderada, debemos darles una ración del tipo que acabamos de comentar. Sin embargo, si las temperaturas son extremas, es recomendable dotarlos de dos raciones para mantener al caballo en buenas condiciones y que éste soporte las altas temperaturas.

     

    Artículos
    Suscríbete al boletín