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    Haras Cuatro Piedras de Uruguay

    ArtículoHistoria - Carrerasjueves 06 febrero 2014
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    De profesión arquitecta, Claudia Rosas decidió dejar los planos de lado y dedicarse al negocio familiar de cría de caballos de  competición, el haras Cuatro Piedras, ubicado en la zona de Progreso, en el departamento de Canelones de Uruguay.

    En ese lugar sehan criado Frida Kahlo, Eliot Ness, Emiliano Zapata, Ingrid Bergman, Franco Nero, Eisenhower, Farrah Fawcett, Dalai Lama, Isaac Newton, Descartes y hasta el propio Homero Simpson. Y es que todos ellos son caballos. de hecho, hasta se puede encontrar a Facebook entre ellos.

    ¿Cuál es ese lugar? El haras Cuatro Piedras. 

    Todos esos nombres pertenecen a caballos pura sangre, caballos de carrera que nacieron y se criaron en el haras Cuatro Piedras y que luego han participado en competencias turfísticas en los mejores hipódromos de Uruguay y también del exterior, como Brasil, Argentina, Estados Unidos y hasta Cercano Oriente.

    Surge cierta cursiosidad al leer los nombres de caballos que nacen y se crían en el haras Cuatro Piedras. ¿Cómo eligen esos nombres?

    Tenemos amigos y clientes que antes de empezar la temporada de partos mandan sus listas de nombres para ser tenidos en cuenta. Más las listas de los empleados del haras, todos aportamos, y a medida que van naciendo los potrillos prácticamente en el mismo día ya se les adjudica el nombre.

    ¿Hay que pedir permiso en algún lado para ponerle a un caballo “Homer Simpson”?

    Exactamente. Vamos siguiendo alfabéticamente, este año la generación 2013 tuvo su nombre con I inicial. Elegís el nombre y chequeás en la página del Stud Book que esté habilitado para usar, y determinada cantidad de letras. Nada más que eso.

    ¿No hay que pagar derechos de autor por la marca “Homer Simpson”, por ejemplo?

    Algunos nombres… Si la persona está viva, el Stud Book tiene derecho a vetar el nombre. Pero en general por ahora lo de derecho de autor no ha aparecido.

    ¿Por qué se utiliza este sistema de que todos los caballos que nacieron en 2005 tienen nombres que empiezan con la letra “A”, los de 2006 todos empiezan con “B”, etcétera?

    Nos facilita para reconocer de qué generación son, si son tres años, cuatro años, cinco años… Es una forma más fácil de saber de quién estamos hablando y a qué generación pertenece.

    ¿Qué va a pasar después de que lleguen a la “Z”?

    Volvemos a empezar con la “A”. Esto es algo que hacen en Brasil, nos pareció interesante y ordena mucho, clarifica.

    ¿Qué es un haras de caballos pura sangre? ¿Hay diferencias con respecto a los haras que crían otras razas de caballos, como los árabes?

    Sí, hay bastantes diferencias. Un haras es un establecimiento de cría de caballos pura sangre. Quiere decir que estos caballos van a ser exclusivamente para ir a correr a un hipódromo. El caballo se cría con esa finalidad, criamos un atleta, un deportista, todas las energías están puestas en ese futuro deportista de competición. Nosotros no criamos para exposición, en general nadie hace eso. El objetivo está fijado en el atleta, el caballo va a ir a competir adonde sea.

    ¿Eso implica algunos requerimientos en materia de infraestructura?

    Sí, porque hay cierta rutina que se cumple con el caballo. Después el haras tiene en el año dos períodos bastante marcados, que son la preparación para el remate –ahí el caballo se encierra–, y después partos y servicios, para lo cual también se requiere de una infraestructura diferente.

    ¿A qué edad se vende el caballo?

    Lo vendemos con un año y medio, porque rematamos en mayo, y el caballo cumpliría los dos años en julio.

    En estos haras en especial, los de pura sangre, la reproducción es natural. Para que las yeguas queden preñadas es necesario que exista la relación física con el padrillo. De hecho creo que hay que certificar que fue así como quedó preñada.

    Exactamente.

    ¿Por qué no se utiliza inseminación artificial, por ejemplo?

    Es una raza que tiene prohibida la inseminación artificial, porque daría lugar a muchas dudas. Esto requiere, por reglamento, la relación yegua-padrillo, declarar el día del último salto para después poder declarar cuándo va a nacer el potrillo y que eso sea certero. Es una cuestión de veracidad de la gestión.

    O sea que no es una tradición, es algo reglamentario.

    Sí. Está totalmente prohibida la inseminación artificial en el pura sangre.

    En Uruguay y en todo el mundo.

    En el mundo, exacto.

    Entonces en un haras nacen y se crían los caballos, nada más. Ustedes no los entrenan para correr. ¿Cómo es eso?

    No entrenamos. Nuestro manejo con los potrillos es muy personalizado, alimentamos los caballos dos veces por día, cada caballo come en su comedero. Hay un trato muy personal con el caballo, el empleado lo tiene que atar, lo acaricia, lo toca dos veces al día, lo amansa. Entonces ese potrillo, si bien no le hacemos una doma, cuando llega a la venta, llega semidomado o semiamansado. Aparte en la preparación para el remate usamos un caminador eléctrico en el que el caballo realiza un ejercicio, o una manga de doma en la que el caballo trabaja con una cuerda. Esto hace que el caballo se vaya amansando, entonces cuando es vendido tiene parte de la doma realizada. El caballo sale de acá y va directo a un entrenador que realizará la doma completa y después empezará el entrenamiento.

    ¿Entonces cómo sabe el comprador que un determinado caballo será un caballo “ganador”, si no lo ha visto correr todavía?

    Esa es la “sellada” que todos buscamos. Nadie sabe eso, el comprador compra porque le gusta el pedigrí de ese caballo, porque le gusta la conformación, porque le gusta cómo produce el padre o la madre o qué dio la madre o de quién es familiar ese caballo, qué línea materna tiene. El comprador se va a fijar en un montón de factores que son probabilidades, va a pensar que si el hermano corrió bien probablemente este corra bien, o que si la madre ya dio hijos clásicos probablemente dé otro hijo clásico. Un montón de factores e incertidumbres que después el propietario va a intentar reflejar en la pista. Compramos una esperanza, un sueño, compramos con la pasión.

    ¿La velocidad se hereda?

    La velocidad se hereda. Hay caballos para carrera larga y caballos para carrera más corta. Estos caballos de carrera más corta, que tienen velocidad, lo más probable es que se la dé una familia de caballos precoces o velocistas. Y aparece lo que se llama el mating: antes de la temporada tú diseñás con qué padrillo vas a servir tal yegua, qué querés obtener de ese producto final: velocidad, caballo para media distancia o caballo para larga distancia. Esto se diseña. Y después esperás que lo que diseñaste dé el resultado esperado.

    Entonces el haras posee sementales y yeguas…

    El haras posee sementales y yeguas y produce potrillos. En cuanto a yeguas, tenemos una sociedad con el haras Beverly Hills, de Brasil, y en cuanto a sementales tenemos uno en sociedad con un haras brasileño que se llama Germán. Después tenemos a Smarty Jones, un semental que se trajo en alquiler de Estados Unidos; lo trajo un empresario a Uruguay y nosotros participamos. Y después tenemos un padrillo que se llama Ausán, propiedad de Shadwell, un establecimiento de cría perteneciente a un jeque árabe. Ese semental vino en régimen de alquiler.

    O sea, hay padrillos residentes y padrillos que vienen por un tiempo.

    Exactamente. Y hay padrillos que vienen por la temporada, como es el caso de Smarty Jones. El padrillo llega en agosto y cumple la temporada de servicios; en un principio se iba hoy para Estados Unidos, estamos esperando que confirmen la fecha de su partida.

    ¿Cómo hace un haras uruguayo para competir con establecimientos similares de Argentina o de Brasil, que seguramente cuentan con más recursos, más experiencia, que quizás tienen un trabajo ya desarrollado más fuerte por el lado profesional y técnico?

    Desde que tomamos la decisión de hacer del haras un establecimiento profesional, apuntando a ciencia y tecnología, queremos estar en la vanguardia y trabajamos cada día para ello. Desde un principio adoptamos un modelo de crianza de Brasil, asesorados por técnicos brasileños, hicimos visitas a haras de San Pablo, de Curitiba, haras que nos abrieron las puertas para mostrarnos lo que estaban haciendo, un turf de primer nivel, porque todos sabemos que el turf brasileño hoy en día está en la vanguardia de América del Sur. De alguna manera intentamos hacer en Uruguay lo que ellos estaban haciendo en Brasil, con determinadas adaptaciones en la siembra, en los campos, en las praderas. Pero en sí tratamos de replicar el modelo, porque sabíamos que con eso estábamos ganando tiempo y experiencia, lo que ellos estaban haciendo estaba bien y estaba a la vanguardia en América del Sur. Intentamos acortar los tiempos con ese modelo de crianza. Después, trayendo yeguas de Estados Unidos, de Brasil, de Argentina, trayendo los padrillos del exterior y poniéndonos rápidamente a la vanguardia de la genética, modelo de crianza, pedigrí de yeguas. Con estos factores intentamos acortar la cantidad de años para poder competir.

    Y lo lograron. Porque ustedes están vendiendo aquí dentro pero también están exportando.

    Exportamos a Emiratos, a Brasil, a Chile. Estamos compitiendo, creemos que el modelo funciona y desafiamos cada día ese modelo para ir a más, para profesionalizarlo más, para seguir creciendo. Porque nos gusta esto, nos apasiona lo que hacemos. Somos una familia que vibramos con esto, un grupo de trabajo con amigos y técnicos cada uno con su parte de responsabilidad en el equipo de trabajo. Nos mueve mucho esto, lo disfrutamos mucho.

    Tú eres arquitecta, una profesión en principio bastante alejada del mundo de los caballos y del turf. ¿Cómo te iniciaste en este negocio?

    Nosotros vivimos en el haras, eso hizo que empezara a tomar contacto con la actividad. Actividad en la que entramos casi sin pensarlo. Vinimos a vivir a este lugar, que era un haras, pero sin pensar que nos íbamos a dedicar a la cría, sino que habíamos venido a ver el lugar, que pertenecía a Pedro Piñeyrúa, uno de los fundadores del Jockey Club del Uruguay, me fascinó su fachada antigua, Pablo [Salomone, el otro propietario] siempre había soñado con vivir en un lugar en el que hubiera caballerizas y nos mudamos de Montevideo para Progreso.

    Un poco por azar en algún momento se realiza la compra de unas yeguas. Por unos años esto fue muy amateur, yo me dedicaba a mi trabajo de arquitecta, no participaba para nada en el haras. En la medida en que fue creciendo y empezamos a querer que fuera un negocio tomé la decisión de empezar a trabajar acá, algo que nos apasionaba a todos. No veníamos de familia de tradición de turf, no dominábamos el tema de lo comercial, de la gestión, entonces contratamos un veterinario, el doctor Joaquín López de Alda, que es uruguayo y trabajaba en Brasil, junto con su esposa, Erika Weber. Ellos empezaron a asesorarnos, venían en un principio mensualmente al haras, después cada 45 días, después cada dos meses, cada vez un poco más espaciado hasta que de a poquito empezamos a volar solos. Nos acortó mucho la distancia el estar en directo con el conocimiento, con la experiencia, con los que tenían por ahí 30 años de éxito en el haras y habían liderado la estadística por muchos años en Brasil. El estar en contacto con el que ya sabía hacerlo nos ayudó muchísimo.

    Pero quizás nunca nos imaginamos que fuera para tanto como está dando en este momento la actividad, que el Gobierno participara de la manera en que está participando… Quizás nunca soñamos que el turf uruguayo iba a estar donde hoy está. Sí teníamos la esperanza y un poco nos adelantamos para que ese padrillo que pertenece a los árabes hoy pudiera estar acá, porque está esa padrillera y eso le daba seguridad al que nos fuera a dar o alquilar un padrillo de que lo íbamos a cuidar o que si se le tenía que hacer una operación iba a ser operado en el haras, que iba a estar en las mejores manos. Es un todo, porque forma parte el árbol, forma parte el paisaje.

    Lo sentimos como que es el caballo y muchas cosas más: el personal espectacular que tenemos, porque no podés pensar en ciencia y  tecnología si no tenés una mano de obra que ame a los caballos, que ame lo que hace, que se dedique 100% al haras, como la doctora Rosina Carbone. Sobre todo esa pasión que se ve en lo que hace cada uno. Porque precisás y podés meter ciencia y tecnología para un montón de cosas, pero en el trato con el caballo necesitás ese personal dedicado al que le gusta lo que hace. No podés suplantarlo por ningún tipo de máquina, necesitás que esté junto al caballo, que le dedique su tiempo, que lo amanse. El caballo después va a ser el reflejo de lo que esa persona hizo. El personal tiene que ser sumamente… no sé si la palabra “calificado”, porque no precisás mucho para trabajar con caballos, precisás el amor, la pasión y el gusto por dedicarle tu tiempo al caballo.

    Quienes conocen del tema aseguran que Cuatro Piedras ha sido un haras innovador en varios sentidos. Tú mencionabas al pasar algunas de esas innovaciones. Por ejemplo, Cuatro Piedras fue el primer haras uruguayo que tuvo un block quirúrgico. ¿Cuál es la importancia de esto?

    El objetivo primario del block fue la posibilidad de traer padrillos del exterior. El padrillo viene con un seguro, que es muy alto, y para que ese seguro cubra al padrillo tiene que haber un block quirúrgico a determinados kilómetros del establecimiento donde el padrillo está alojado. Teníamos la posibilidad de usar Remonta, Facultad de Veterinaria, pero nos pareció algo práctico para el haras y que nos iba a fortalecer mucho a la hora de competir por un padrillo, que alguien quisiera mandar un padrillo a Uruguay. El block quirúrgico fue un factor decisivo para que ese caballo árabe hoy esté acá, da tranquilidad.

    Impresiona ver las instalaciones del block quirúrgico.

    Lo usamos para hacer operaciones propias de los potrillos, como una hernia, otro tipo de operaciones locomotivas, lo que sea; por ejemplo si tenés una yegua importante que tiene un cólico podés llegar a hacer una cesárea. Te da una amplitud de posibilidades, podés salvar un potrillo o una yegua que capaz que si los trasladás no se salvan. Y a la hora de traer padrillos ha jugado un rol sumamente importante en el exterior.

    Cuatro Piedras fue el primer haras que tuvo un caminador artificial para caballos.

    El caminador es un círculo movido por un motor con ocho espacios para que trabajen juntos ocho potrillos. Noventa días antes del remate encerramos los caballos a box; esos caballos cambian su dieta, empiezan a comer más energía, en esos 90 días empiezan a transformar su físico un poco por la alimentación, por el encierro y porque empiezan a realizar ejercicio en este caminador. Es como una calesita con ocho lugares que empieza a girar y el caballo no tiene más remedio que seguir a la velocidad que le marca el caminador. Empezamos con un trabajo de 10, 15 minutos todos los días, descansamos los domingos, hasta que llegan a hacer un trabajo de 45 minutos.

    Es un trabajo de deportista, empieza caminando, después trota, sube un poquito la velocidad, después empieza a trotar menos y finalmente vuelve a caminar, como que hace un enfriamiento, y después pasa por una ducha. Eso se hace todos los días en una pista de arena, en un suelo de arena, y el caballo a los pocos días ya empieza a muscularse y a verse diferente. Después de que hace ese ejercicio día por medio a la tarde va a una manga donde se trabaja con una cuerda con un ejercicio más libre. Porque el ejercicio del caminador es bastante controlado y el caballo realiza determinados movimientos; a la tarde, día por medio, realiza un ejercicio más libre con la cuerda, donde se mueve de otra manera y ejercita otros músculos.

    Tú utilizaste hace un rato el término “shuttle”. ¿Qué quiere decir en el mundo del turf?

    El shuttle es la posibilidad de alquilar un padrillo para que venga a la temporada sur en régimen de alquiler.

    Ustedes también innovaron en esa materia.

    Innovamos en esa materia. A través de Víctor Azambuya y otros agentes buscamos un padrillo en Estados Unidos que quisieran mandar a Uruguay, porque Uruguay es –o era– un país bastante desconocido, entonces a dónde estaban mandando ese padrillo, quién lo iba a cuidar y cómo iba a estar. Aparecen un montón de factores, entra a jugar el país también, y se consiguió ese padrillo, que fue casi un triple coronado…

    … fue Real Quiet en el año 2009.

    Exactamente. Vino una sola temporada porque después murió, pero con esa inyección de sangre extranjera de caballos que ya probaron en el mundo que daban hijos corredores, uno lo que hace es inyectar genética al país.

    ¿Nunca se había traído un caballo de esas características en ese sistema?

    En ese sistema nunca se había traído. Son caballos que no están a la venta, tú lo hacés en este régimen, primero porque la cifra no me la quiero imaginar, y segundo porque es una posibilidad de alquilar cuando ellos no lo están usando. El caballo trabaja en la temporada norte, termina, viene a trabajar acá a la temporada sur y se vuelve. Smarty Jones supuestamente se iba hoy, entre hoy y mañana, y en Estados Unidos ya le están haciendo propaganda para vender los servicios en la temporada norte.

    Cuesta bastante dinero traer un caballo de estos, entonces se trata de que cuando lleguen a Uruguay sus servicios ya estén vendidos. El caballo llega a trabajar tres veces por día, con tres yeguas diferentes, realiza los servicios. Todo se tiene que coordinar perfectamente, no se puede desaprovechar nada, porque el caballo va a estar por un tiempo y se va a ir. Entonces trabaja en la mañana, trabaja en la tarde y trabaja en la noche. Se le va asignando la yegua que esté más fértil en ese período en que está en celo; el celo dura aproximadamente una semana. Se va haciendo una agenda diaria que va trabajando la veterinaria, va diciendo “tal yegua de mañana, tal a la tarde…”, las propias nuestras y las ajenas que vienen de clientes de fuera.

    Porque ustedes también venden ese servicio.

    El de Smarty Jones no lo vendimos, solamente participamos con un porcentaje nuestro. Fue Ricardo Colombo quien trajo el padrillo y realizó la gestión comercial de venta de ese padrillo en particular. A Ausan lo gestionamos nosotros en lo comercial.

    El haras Cuatro Piedras es relativamente nuevo, es uno de los que se desarrollaron a partir del movimiento que generó el nuevo hipódromo de Maroñas. ¿A esta altura cuántos años tiene?

    Nueve años, contando desde que empezamos a trabajar profesionalmente. Unos años antes la cría fue bastante amateur.

    ¿Cómo ha evolucionado la facturación de Cuatro Piedras desde su fundación?

    Estamos convencidos de que lo que factura es la genética: mejores madres y mejores padrillos, eso se asocia directamente al precio en el remate.

    Pero ¿cómo han sido los números? ¿Qué números podrías dar como referencia?

    Llegamos a facturar entre 10.000 y 18.000 dólares, que fue lo máximo.

    ¿Eso es el precio de…?

    El precio del potrillo, 10.000 dólares. Y nuestro máximo fue 18.000 dólares con un valor que en un momento fue récord nacional, que fue de 64.000 dólares.

    Pero en los términos del negocio del haras en su conjunto, año a año, ¿cómo van los números?

    Creemos que evolucionan porque las sangres evolucionan. En este año 2014 en mayo vamos a realizar el primer remate de Smarty Jones y creemos que tiene que verse una diferencia notoria. Porque ese padrillo está dando ganadores todos los fines de semana y en todas partes del mundo, en Hong Kong, en Japón, en Estados Unidos, continuamente. El caballo tiene perfil en Facebook, van ganando hijos e hijos, ¿por qué no van a ganar los hijos en Uruguay? Se le han dado las mejores madres que tiene el Uruguay.

    Pero si comparamos la facturación total del haras este año con la facturación al comienzo de su vida o la de hace cinco años, ¿qué dice esa comparación?

    Evoluciona, evoluciona mucho, porque aparte de la genética se ha evolucionado mucho en la crianza, uno va teniendo experiencia, se va evolucionando en los campos y se va viendo evolución en los potrillos. Y no solo lo podemos ver nosotros, sino que lo ve gente que viene de fuera, que va notando año a año esa diferencia. Yo creo que todo ese trabajo va haciendo que también sea valorado por el mercado.

    No me estás dando el número de la facturación…

    El año pasado fueron 35 potrillos a 15.000 dólares como promedio. Y apostamos a que este año la suma sea mayor, porque el mercado lo que vale lo paga, lo que tiene buena genética lo paga. Otra cosa es que el mercado uruguayo es chico para muchos negocios. Entonces apostamos siempre y creemos que es necesario tener clientes en el exterior para que esos números puedan mejorarse.

    ¿Qué porcentaje de facturación corresponde a exportaciones?

    No te lo puedo decir exactamente. Pero creemos que este año vamos a dar un salto cualitativo en calidad para que sea atractivo para clientes del exterior. Estamos vendiendo una sangre que se va a poder comprar en Uruguay, y también atractiva para la región, para América del Sur. Es una sangre de un padrillo que comercialmente está más que probado y tenemos un plantel de madres realmente excepcional.

    ¿Cuántas personas trabajan hoy en Cuatro Piedras?

    Hoy trabajan 24 personas en Cuatro Piedras.



     

    Entrevista extraída de www.espectador.com y publicada el 07/01/2014. Transcripción: María Lila Ltaif

     

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