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    Equipos de Horseball en Asturias

    ArtículoHistoria - Competicionesmiércoles 13 marzo 2013
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    El horseball es una disciplina ya conocida entre los amantes de los caballos y que está consiguiendo implantarse en la zona norte del país. De Madrid para arriba, hasta Galicia y espectacularmente, en Cataluña, donde cuentan con liga propia. En el Sur, por el contrario, pese a la gran afición por los caballos, no acaba de triunfar este deporte. Hecho similar a lo que ocurre en Asturias.

    En la actualidad, el gran obstáculo con el que se encuentra esta disciplina en la cornisa cantábrica y, en especial en el Principado es el uso de la raza de asturcones. Los primeros pasos que el horsball está dando para implantarse en Asturias son de la mano de dos equipos con sede en Deva, donde se encuentra la Asociación de Criadores de Asturcones, que ha visto en este deporte una nueva forma de difusión y promoción de la raza asturcona.

    Armando García Fernández, secretario de la Asociación de Criadores de Ponis de Raza Asturcón (ACPRA), comenta que hace unos tres años se hizo un primer intento de poner en marcha equipos con estos animales. «La cosa entonces se quedó en stand by porque los caballos no estaban preparados», comenta García, a la vez que resalta que el objetivo de la asociación es intentar buscarle una funcionalidad a esta raza autóctona de ponis, que cuenta con unos 130 criadores en la región y un censo de mil quinientos equinos. «Nuestra mayor preocupación es encontrarle uso, y en un viaje que hicimos a Francia nos dimos cuenta de que los ponis funcionan muy bien para temas deportivos, salto, doma, horseball. Nos pareció que el horseball podía ser más bonito, más llamativo, porque además es un deporte de equipo y puedes reunir a un grupín de niños y eso les motiva más».

    Además, los propios criadores descubrieron que los asturcones son rápidos, fuertes y se mueven bien, rasgos más que favorables para convertirse en magníficos jugadores para una disciplina nada fácil. «Lo que más llama la atención del asturcón es su dureza, su resistencia, no se cansa nunca y una vez entrenado tiene mucha estabilidad».

    Con el centro de Deva abierto en 2011, se empezó ya a trabajar en esta dirección y en la actualidad cuentan con dos equipos bautizados con las siglas de ACPRA y con dos colores que les diferencian, el azul y el rosa. La mayoría de los jugadores son niñas, con sólo un niño apuntado hasta el momento, que rondan los doce años.

    Amparo García es la entrenadora de estos equipos que, tras formarse un par de días por semana durante varios meses, ahora entrenan exclusivamente los domingos. La preparación se realiza sobre el caballo y en tierra. La intención es desarrollar mucha habilidad para ser capaz de recoger el balón del suelo, atacar, defender y puntuar. «Es distinto a todos los deportes, tienes que acostumbrarte y manejarte con el caballo, pero es muy divertido», comenta Marta de Sevilla, de 12 años, una de las jugadoras, que además de disfrutar del juego ha aprendido a respetar y cuidar s los caballos así como a evitar que se asusten durante el juego. No es tan sencillo eso de recoger la pelota sin bajarse del caballo.«Llevamos una cinta entre los dos estribos y hay que tensarla». La clave está en no hacer movimientos demasiado bruscos.

    «Lo que más valoro del trabajo de los críos es el sentimiento de equipo, al final y al cabo es un partido de baloncesto y tienen que combinar y hacer jugadas, de modo que hay mucha camaredería; es muy diferente a la hípica, que es más individual», concluye Armando García.

    El gran problema con el que se encuentran estos dos equipos es que lo tienen difícil para competir por la ausencia de competidores. Sólo han podido jugar un partido contra un equipo de ponis de El Forcón. En Asturias no existe una competición establecida y los desplazamientos de jinetes y ponis para disputar un partido resultan muy caros.

    En la asociación se muestran positivos y confían en saltar estos obstáculos para poder montar en 2014 una pequeña liguilla de horseball con asturcones. «Ahora mismo no estamos en competición pero posiblemente este año juguemos algún partido con un equipo gallego», apunta Armando García, quien detalla que las características propias de los asturcones condicionan sus rivales en la competición, que deben ser ponis. Y es que ponis son también los asturcones, puesto que su altura no supera el metro cincuenta. «No suelen tener más de 1,47, con herraduras se admite un centímetro más, pero media está en 1,30, 1,40», relata.

    El caso es que es posible competir con ponis, pero no con asturcones, por eso los criadores confían en que en los centros hípicos Asturcón en Oviedo y El Forcón en Avilés se puedan crear en un futuro no muy lejano equipos con la raza asturiana, lo que abriría las puertas a la puesta en marcha de esa liguilla especial.

     

     

    Fuente e imagen: elcomercio.es / Luis Sevilla

     

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