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    Cómo acercarnos a un caballo

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    Los caballos poseen, por lo general, un carácter sociable y tranquilo. Sin embargo, como ocurre con los humanos, podemos encontrar  también muchos temperamentos y personalidades variadas.

    Hay que tener en cuenta que por lo general, un aspecto del carácter de los caballos es que suelen ser muy asustadizos y algo inseguros.

    Si vamos a acercarnos a un caballo que no nos conoce tenemos que presentarnos de la manera correcta, ya que ¡la primera impresión es la que cuenta!. 

    Seguridad y tranquilidad

    Estas dos cualidades son fundamentales a la hora de establecer un primer contacto ya que si no le transmitimos la impresión de que estamos seguros de nosotros mismos, y de lo que estamos haciendo (de nuestros movimientos), el caballo podría ‘oler’ nuestro miedo y dado que son animales sumamente intuitivos y sensibles, podríamos transmitirle nerviosismo y desasosiego, justo todo lo contrario de lo que pretendíamos. 

    Hablarle

    Quizá no entienda nada de lo que le decimos, pero una cosa es cierta, con nuestro tono de voz podemos conseguir una predisposición apaciguada y calmada. De hecho, al empezar a hablarle estamos avisándole de nuestra llegada. De lo contrario, un acercamiento silencioso y con sigilo podría ser interpretado por el caballo como una forma de acecho y posible ataque.

    Lado Izquierdo

    Deberemos aproximarnos al caballo por el lado izquierdo pues es el costado por el que está acostumbrado a que los jinetes le monten, o como mínimo, por el lado al que habitualmente los humanos hacen el gesto de acercase con más asiduidad.

    Si el caballo está atado

    Ya sea en el box, en un poste o en una pared, tendremos las mismas precauciones que hemos comentado anteriormente. Nos acercaremos llamándole por su nombre, para generar algo de confianza y familiaridad con un tono agradable, sin gritar.

    Pasaremos cerca de su cabeza, para que nos vea, y de nuevo, intentaremos que sea por el lado izquierdo. Jamás nos acercaremos a un caballo por detrás.

    Evitaremos, ya que ni nosotros conocemos al caballo ni éste nos conoce a nosotros, que nos arrime contra la pared o que nos arrincone de alguna manera sin vía de escape. Mantendremos en todo momento una separación de precaución por lo que pueda ocurrir.

    Si entramos en el box, recordaremos cerrar la puerta para evitar que el caballo salga o se escape.

    Caballo en libertad

    En caso de que nos acerquemos a un caballo que está pastando en el prado, lo más aconsejable es que nuestros movimientos sean lentos, dándole la oportunidad de que nos huela, y una vez más, procuraremos mantener toda la calma y seguridad posibles.

    Siempre es aconsejable acercarnos con una golosina (zanahoria, manzana, terroncito de azúcar…) que le ofreceremos con la mano tendida, en gesto de ‘buena voluntad’ y para asegurarnos que no nos considera ningún atacante.

    En cualquier caso, esté el caballo estabulado o pastando en libertad, jamás deberemos hacer  movimientos bruscos, ni gritos o aspavientos y mucho menos echar a correr, pues el caballo siempre nos alcanzará. Es muy importante recordar que nunca asustaremos ni sorprenderemos a un caballo pues su reacción será de autoprotección. Si no nos conoce, no sabe qué intenciones tenemos.

     

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