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    Consideraciones para iniciarse en el mundo de la equitación

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    La hípica es un deporte muy completo que exige un trabajo muscular muy importante a nivel de espalda y abdominales, pero que contribuye enormemente a reforzar los músculos de las piernas y los glúteos. Además, montar a caballo no solo es bueno para el cuerpo, sino que también lo es para la mente. Ayuda a superar medios, a ganar autoestima y confianza en uno mismo, del mismo modo que potencia la comunicación corporal y a mejora la capacidad de concentración y disciplina.

    Ni que decir tiene que el caballo no es un simple instrumento para practicar el deporte, sino un ser vivo con el que hay que establecer una buena relación, de forma que se fomentan dos valores muy importantes: la responsabilidad y el respeto por los animales.

    El respeto por el caballo es la base fundamental de la equitación, y a partir de ahí se trabaja la formación. Cuando una persona decide iniciarse en el mundo de la equitación lo aconsejable es que acuda a una escuela hípica o centro ecuestre en el que haya caballos y ponis adecuados a sus características, tanto físicas como de conocimientos y habilidades. Es por este motivo por el que se suele empezar con caballos nobles y tranquilos, para, progresivamente y conforme el jinete va adquiriendo habilidad y confianza, pasar a montar otros más complicados. Cualquier caballo no puede ser montado por cualquier jinete.

    Practicar la hípica es una actividad que conlleva ciertos riesgos importantes a tener en cuenta, por este motivo es imprescindible el uso del casco y utilizar una vestimenta adecuada. Con el gasto en accesorios y equitación de jinete aparece la temida cuestión sobre si el precio de los materiales es lo que forma la percepción de que la hípica se considera elitista. Sin embargo, no se trata de que el principiante se compre un caballo, sino de recibir clases en las escuelas y centros existentes. A partir de ahí, y en función del tiempo y las habilidades, el jinete ya considerará si su dedicación a la hípica va más allá de un hobby o afición.

    Cabe apuntar que ya desde edad temprana, los niños pueden comenzar a practicar equitación, pues este es un ejercicio que favorece el buen desarrollo físico y psíquico, además de tener un carácter lúdico y social que permite un contacto directo con la naturaleza y otros niños. Montar a caballo es una de las actividades físicas más placenteras para los más pequeños ya que les permite conocer, cuidar y respetar a estos animales, por los que generalmente sienten especial simpatía

     

    Fuente: ideal.es

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