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    Crisis en la Federación Guipuzcoana de Hípica

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    Recientemente, la Diputación Foral de Guipuzcoa ha tenido que intervenir en la Federación hípica de esa provincia dado al enfrentamiento que se vive entre dos sectores del organismo federativo. Dicha intervención tendrá efecto durante al menos nueve meses.

    La confrontación en el seno de la FGH viene gestionándose desde hace más de dos años, sobre todo desde que el propio organismo federativo era el que gestionaba la Hípica de Loyola, objeto de deseo de un sector de aficionados a este deporte. La polémica ha estado presente cada vez que había que adoptar un acuerdo: las cuentas, los presupuestos, la aprobación de los calendarios, procesos electorales... además de las mociones de censura presentadas y de las impugnaciones a las propias asambleas. De hecho, las últimas elecciones habidas en el seno de la organización, el pasado 25 de octubre de 2011, también están impugnadas. Incluso en alguna de ellas tuvo que presentarse la Ertzaintza para garantizar el orden.

    En la toma de decisiones de las asambleas se suelen diferenciar claramente dos grupos: a un lado, Alberto Catalán, representando a técnicos y jueces, y que cuenta con el voto de calidad en caso de empate por ser el presidente; Bárbara Dürhkop, representante del club hípico Ekieaso; y un representante de los jinetes cuya designación también ha generado polémica. Por otro lado, los representantes de los clubes Lazkaomendi, Listorreta y Jaizubia.

    El presidente Alberto Catalán dimitió el pasado 29 de noviembre notificándolo al Departamento de Cultura, Juventud y Deportes. La propia Diputación consideró que "la Federación Guipuzcoana de Hípica no se encuentra en condiciones de atender satisfactoriamente el ejercicio de las funciones públicas de carácter administrativo que tiene encomendadas".

    Además de la gestión del presidente y sus colaboradores, lo que más ha enfrentado a los dos sectores existentes en el órgano de decisión de la FGH es la administración de la Hípica de Loiola, que pertenece al Ministerio de Defensa, ahora en manos de la asociación Hipikalia después de un largo proceso de cambios, y sobre todo los bienes de la propia Federación, de los que se han apoderado los miembros de Hipikalia (cuyo presidente es Alberto Catalán y su secretario Jesús Ferreiro, un exmilitar que hasta hace poco era el secretario de la Federación), según aseguran desde los clubes guipuzcoanos mencionados. Iñaki Bedoya, representante del club Listorreta de Errenteria, afirma que "Hipikalia no es un club federado y sigue utilizando los bienes de la Federación como cronómetros de gran precisión, obstáculos y otros elementos para la práctica de la hípica, a pesar de que está intervenida".

    Estas acusaciones propiciaron un cruce de procesos judiciales, entre los que cabe resaltar una querella criminal por delito societario contra la junta directiva de la Federación por apropiamiento indebido de bienes interpuesta por el club Lazkaomendi; y la demanda, por parte del club Jaizubia, del voto ponderado -un segundo voto por tener más de 100 licencias federativas- que ostentaba en la asamblea de la FGH y que el presidente eliminó, lo que influía en la toma de decisiones.

     

     

    Fuente: noticiasdegipuzkoa.com

     

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