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    La Situación del Ganado Equino en Extremadura

    ArtículoCómo - Consejos equinos generalesmiércoles 13 marzo 2013
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    Raúl Cabrera, especialista desde hace veinte años en el negocio de la compraventa de los caballos que cría en el centro ecuestre Santa Bárbara de Plasencia, y formador de jinetes, ejemplifica muy bien cómo está hoy en día el panorama: «con los caballos ha pasado lo mismo que con la burbuja inmobiliaria. Cuando no había problemas económicos hubo ejemplares que se vendieron a una burrada, muy por encima de su precio real porque había gente dispuesta a pagarlos. Luego llegó la crisis y en muchos casos quienes los adquirieron no tuvieron más remedio que empezar a desprenderse de ellos por no poder mantenerlos».

    En resumidas cuentas, eso es lo que está ocurriendo en el mercado ecuestre. La actualidad está empujando a una gran parte de la cabaña equina a los mataderos. Además. No es una opinión exclusiva de los profesionales de la compra y venta de caballos. Las asociaciones ganaderas los propios datos estadísticos que elabora la Junta de Extremadura así lo confirma: hace cuatro años se sacrificaron 37 caballos procedentes de la región mientras que en 2012 la cifra alcanzaba los 986.

    «Hay caballos que costaron 1.500, 3.000 y hasta 4.000 euros a sus propietarios y que se están vendiendo por no más de 200 para aprovecharlos como carne», informa Julián Monforte, responsable de ganadería de la asociación Asag-Asaja. Y es que el coste del mantenimiento de un caballo se sitúa en torno a los 180 euros mensuales entre alimentación, veterinario y otros cuidados.

    La mayor parte de los propietarios de caballos eran constructores que convirtieron potros, caballos o yeguas en un artículo de lujo más en el que invertir su dinero. Cuando llegó la época de las vacas flacas, los nuevos ganaderos han tenido que ir desprendiéndose de sus animales. «Hubo quien compró varios ejemplares para ganar dinero con ellos y el tiempo ha demostrado lo acertado del dicho 'zapatero a tus zapatos'», señala el criador Cabrera, que también indica que se están vendiendo, principalmente, los caballos que se encuentran en peor estado «bien porque son viejos, están cojos o potros que son más difíciles de domar...».

    El aumento de sacrificios de caballos no es un fenómeno exclusivo de Extremadura. Lamentablemente, puede encintrarse en todo el país, a excepción de la zona norte cantábrica y Cataluña, donde existe más tradición de comer carne de. En esta zona, el ganado equino se cría como si de cualquier otra especialidad se tratara. También es cierto que cuentan con un clima y una geografía que favorece un buen pasto para el ganado pues la hierba que crece en el campo supone un menor gasto en pienso y alfalfa.

    En Extremadura, no obstante, el caballo se cría únicamente con el fin de destinarlo al ocio personal o colectivo, así como para fines de reproducción y monta. Que el sector equino no puede mantenerse acarrea consecuencias nefastas sobre la explotación equina como motor de empleo y desarrollo, tal como señala Monforte. «Se trata de un sector que había crecido mucho en los últimos años, pero lo que está ocurriendo ahora supone un retroceso importante en cuestiones como la generación de mano de obra o la organización de actividades en torno al caballo».

    Según datos del Ministerio de Agricultura, Extremadura cuenta con una cabaña equina de 50.350 ejemplares. En la región no existen mataderos especializados en el sacrificio de estos animales, de manera que suelen ser trasladados hasta Sevilla y Madrid por ser los que quedan más cercanos. Sin embargo, estos centros empiezan a estar saturados. El de Sevilla llegó incluso a sacrificar a 500 caballos por semana procedentes de toda Andalucía y de otras comunidades.

     

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    Fuente e imagen: hoy.es / Andy Solé

     

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