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    Analizando el Sueño del Caballo

    ArtículoCómo - Cuidadosmiércoles 07 mayo 2014
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    ¿Qué sabemos del proceso del sueño de un caballo?. Más bien poco. Sin embargo, desde hace más de treinta años, el grupo de Neurofisiología del Sueño y Ritmos Circadianos de la Universidad de las Islas Baleares está trabajando en una investigación a fondo sobre este asunto.

    Rubén Rial Planas, profesor emérito, y Cristina Nicolau Llobera, directora de la investigación, explican por qué han decidido recientemente añadir a sus análisis del sueño el de estos bellos cuadrúpedos y qué pueden suponer sus conclusiones.

    Rial deja claro desde un principio que el sueño es "un estado misterioso y complejo" y que dormir "no es parar y quedarse al ralentí". Y añade que "el cerebro gasta más cuando duerme que cuando se está despierto en determinados momentos".

    Asegura que existen diferencias entre el sueño humano y el de un animal: "Si una persona no duerme bien, el 100% de su día se ve afectado mientras que en otros animales no es así". De momento, lo que sabemos del sueño parte de investigaciones hechas sobre todo con seres humanos, ratas y gatos. Por eso creen que vale la pena "estudiar otra cosa". En este caso, caballos.

    La idea surgió de una alumna de Biología, Marlen Coll, que para su trabajo de fin de grado planteó hacer un estudio en su caballo Universo acerca del rebote del sueño, que no es otra cosa que la necesidad de recuperar sueño atrasado, algo que los humanos conocemos muy bien.

    "Una persona puede estar dos noches sin dormir, pero ha de recuperar el sueño, y cuando por fin se eche a dormir lo hará de forma muy profunda", explica Rial, "lo que quiere decir que el ser humano tiene un rebote de sueño muy fuerte", al igual que las ratas y los gatos.

    En cambio, animales como el caballo, el buey o la vaca duermen poquísimo y pueden pasar noches sin dormir y sin necesidad de recuperar las horas del sueño. Según los investigadores esto se debe a que estos animales son tradicionalmente presas de los depredadores acostumbradas a estar en campo abierto y, por tanto, expuestas.

    Coll, la alumna de Biología quiso averiguar si se surgiría el rebote del sueño cambiando a su caballo de cuadra. Para ello lo enviaron a dormir a la cuadra de su vecino Tomeu, habiéndole colocado un sensor de actividad en una de las patas. Por su parte, Coll recibió al caballo de su vecino, Roig.

    Como era de esperar, efectivamente, el caballo extraña su cuadra y duerme peor. Pero la investigación, que aún está en curso, pretende comprobar si ocurre lo mismo con más ejemplares cuando son expuestos a situaciones potencialmente estresantes, como el cambio de cuadra, y si les afecta al sueño. Y, por supuesto, tratar de ver si cuando vuelven a casa recuperan el sueño perdido.

    El sensor permite a los investigadores saber si el animal se mueve, si se despierta, si duerme de pie o si está tumbado. Por que los caballos no siempre duermen de pie, aclara Nicolau: "Solo cuando está muy acostumbrado a un sitio llega a tumbarse para dormir".

    Rial señala otra diferencia entre el sueño humano y el equino: mientras que en el primer caso hay mayor necesidad de caer en fase REM o de relajación muscular absoluta, el caballo puede estar semanas sin entrar en esta fase. Cuando finalmente lo hace, es cuando pierde la capacidad muscular total y cae. El ser humano es totalmente diferente: "Normalmente una persona entra en REM unas cuatro veces en una noche y si estás tres días sin entrar en REM, acabarás cayendo sin querer en esta fase, por ejemplo, nada más sentarte", explica Rial.

    Nicolau indica que su investigación podría resultar especialmente útil para los dueños de caballos de carreras que se ven trasladados con cierta frecuencia a diferentes países, algunos incluso en viajes transatlánticos, para competir. Sabiendo cómo les afecta el cambio de cuadra, podrían planificar los viajes de manera que el animal tuviese más tiempo de acostumbrarse a su nuevo establo y así podría dormir mejor y, presumiblemente, rendir más en las carreras.

    Para seguir investigando, este equipo de la UIB está reclutando caballos y buscando propietarios que estén dispuestos a trasladar a su ejemplar durante dos semanas a otra cuadra para ver qué pasa y contribuir a seguir desvelando las claves del enigma del sueño.

     

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    Fuente e imagen: diariodemallorca.es

     

     

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