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    Caballos que se recuperan en el Rancho M.H. de Texas (EE.UU)

    ArtículoCómo - Cuidadosmiércoles 20 junio 2012
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    Los caballos recién llegados al Rancho M.H. en El Paso, Texas, siempre transmiten la misma imagen, la de un animal agonizante, tras haber sido abandonados y maltratados constantemente.

    Sin embargo, aún hay esperanza. Con el paso del tiempo y los cuidados necesarios, teniendo unas veinticinco mil acres de prado para galopar y retozar, los caballos viven una segunda oportunidad.

    El futuro de los caballos que acaban en el Rancho M.H era el de participar en rodeos o simplemente como capricho para montar. Por desgracia, aquellos caballos que no servían ni para una cosa ni para otra son los enviados son enviados hacia México para ser sacrificados.

    Los equinos considerados como totalmente incapacitados son transportados hasta México o Canadá ya que desde 2007, los sacrificios de estos animales están prohibidos en los Estados Unidos.

    Pero, además, en los últimos años, debido a la crisis económica, el Rancho debe acoger a más caballos, que son rechazados o abandonados por sus dueños al no poder mantenerlos. Se han llegado a encontrar, incluso, caballos atados a sus tráileres, con notas donde se pide por favor que se encarguen de ellos.

    En la actualidad, son cerca de unos setenta caballos los que están a cargo de Lorie y Tom Heck, propietarios del Rancho M.H, organización sin ánimo de lucro cuyo interés y objetivo es la recuperación de estos caballos.

    Por su proximidad a la frontera, en ese rancho encuentran cobijo aquellos caballos que los veterinarios mexicanos se niegan a sacrificar debido a enfermedades, heridas sin cicatrizar, preñez, desnutrición y lesiones.

    Otros proceden del propio país estadounidense."Algunos de los potros llegaron desde Wisconsin, a bordo de un tráiler", comenta Lorie Heck. "Y vienen sin agua o comida. Y en cuanto llegan a la región fronteriza, los dejan ahí hasta incluso 10 horas, sin comer ni beber hasta que los envían al matadero y nos llegan para su recuperación".

    En cuanto un caballo llega al rancho, es evaluado rápidamente para comprobar su estado. Por lo general, los caballos albergados en ese rancho pesan menos de cien kilos de su peso normal, presentan abscesos en el lomo debido a la montura y padecen heridas sin cicatrizar. El proceso de recuperación es largo, lleva tiempo. Al caballo recién llegado se le fotografía de frente, por atrás y de ambos lados; se curan las heridas abiertas, se les desparasita, se les inyectan vitaminas B-12 y antibióticos. Luego, son liberados en los veinte 20 acres de pastizales, donde comen alfalfa y pasto a su entero gusto. Pero es imposible salvarlos a todos. Los caballos fallecidos son depositados en una especie de cámara mortuoria, junto con otro ganado ya muerto, dijo Heck.

    "Caballos, ovejas y becerros son considerados ganado", explica Tom Heck. "No son mascotas; se les trata de forma distinta". Y es que, por lo general, los rancheros depositan los restos en una zona alejada del rancho, donde son devorados por coyotes o se extinguen de forma natural. Se reintegran así a la madre naturaleza.

     

     

    Fuente e imagen: somosfrontera.com / elpasotimes.com / Mark Lambie

     

     

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