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    Cómo limpiar el box o caballeriza

    ArtículoCómo - Cuidadosmiércoles 11 mayo 2011
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    Primero deberemos remover o quitar la cama vieja, es decir, la paja, para proceder a su aireado y a añadir paja nueva. Esto tiene como resultado un suelo más esponjoso y con más volumen. Una buena señal de que el trabajo está bien hecho, es que el caballo cuando vuelve a su box se revuelca en el suelo, igual que lo hacen los perros. Esto depende del carácter y costumbre de cada caballo, pero suele indicar que el caballo quiere "estrenar cama nueva". Tras la limpieza puede que no nos haga tanta gracia esto… pero hay que aceptarlo más como un reconocimiento inevitable de nuestro trabajo que como un cierto destrozo de la tarea de limpieza que acabamos de concluir.

     

    Hay que tener en cuenta que lo ideal es que la limpieza de los boxes se realice todos los días. Además hay que controlar que se añade al menos un cierto porcentaje de paja nueva cada día destinada a "colchón", algo imprescindible para ir renovando la cama. Todo esta limpieza y acondicionamiento lleva su tiempo, no sólo por el trabajo de quitar la paja vieja en sí, sino porque lo normal es sacar antes al caballo del box (salvo que esté muy acostumbrado), y dejarlo en otro lado mientras se limpia el suyo, para luego volver a moverlo a su box. A esto hay que sumar el tiempo de traslado de la paja, la basura, etc. Es un trabajo duro no sólo porque puede afectar a la espalda de los que no están acostumbrados, sino por la atmósfera tóxica que se forma al quedar en suspensión un polvillo malsano producto de revolver los excrementos mezclados con paja, por lo que lo ideal sería hacerlo usando una mascarilla para evitar inhalarlos.

     

    Esta limpieza de los boxes, en instituciones hípicas o lugares en los que se realiza "pupilaje" (cuidado) de caballos, no suelen ser realizadas por los dueños, sino por los empleados del centro hípico en cuestión. Pero nos dediquemos o no a la limpieza personalmente de nuestro caballo, debemos saber y controlar que se haga adecuadamente, porque de ello dependerá tanto la salud como incluso el buen rendimiento físico o el humor del equino.

     

    Es muy importante recordar que la salud de nuestro caballo está íntimamente ligada con su higiene del lugar donde el vive. Por eso es tan importante mantener una correcta rutina de limpieza de la caballeriza.

    La higiene debe de ir mucho más allá e incluir la eliminación de parásitos o cualquier tipo de microbios que tanto acostumbran a convertirse en compañeros de nuestros animales.

     

    Debemos ser concientes de los numerosos problemas que puede acarrear una caballeriza sucia, ya que cualquier herida no sólo tardará más en sanar si hay suciedad, sino que además puede infectarse incrementando notablemente el problema; enfermedades como la sarna o la tiña se dan en ambientes que no son correctamente sanados; los cascos se estropean más rápidamente si permanecen más tiempo entre el estiércol y la orina… todo ello sin hablar del peligroso deterioro que sufren los alimentos en este tipo de ambientes y las graves consecuencias que puede tener la ingesta de productos en mal estado.

     

    En definitiva, un buen cuidador debe tener muy en cuenta la labor de limpieza de las caballerizas.

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