Todas las categorías
    • Todas las categorías
    • Caballos
    • Transportes
    • Accesorios
    • Servicios
    • Mascotas
    • Propiedades
    Please select a location from the drop-down list

    Conocer a nuestro caballo II: Conducta

    ArtículoCómo - Cuidadosviernes 17 enero 2014
    Compartir:

    Una conducta problemática por parte de un caballo, que suele estar causada por el nerviosismo, puede ser muy peligrosa. No solo para sí mismo, también para otros caballos que le rodean, para las personas que se encuentren cerca, y puede causar daños materiales al equipo y a las instalaciones.

    Cuando una situación así ocurre, hay que considerar cómo, por qué y cuándo ha sucedido. Los factores a considerar incluyen un análisis del temperamento, el estrés, las experiencias previas y los problemas físicos del caballo.

    Hay, además, una serie de actos o hábitos normales en algunos caballos que pueden llegar a ser inaceptables cuando hay personas involucradas. Así, patear, morder o espantarse es natural para un caballo pero no puede ser aceptado cuando lo están manejando.

    La mayoría de problemas suelen resolverse con algo de tiempo y paciencia. El trabajo que llevemos a cabo con el caballo tiene que basarse en una confianza y respeto mutuos.


    Lenguaje corporal

    El lenguaje corporal es nuestra primera pista ya que indica el estado de ánimo de un caballo. Si está relajado y en calma tendrá un comportamiento muy diferente a un caballo asustado, sin domar o dolorido.

    Debemos atender especialmente a la presencia de signos de músculos tensos y rígidos. Si esto es así, significa, generalmente, ansiedad, dolor o estímulo. Las orejas hacia atrás y enseñar los dientes indica que el caballo se muestra agresivo. Cuando muestran el blanco de los ojos o parece que los ojos se le vayan a salir de las órbitas de lo “saltones” que los tienen, puede ser que estén ansiosos o que tengan miedo.

    Hay que mantener, ante todo, una actitud observadora y saber “leer” el estado de ánimo de un caballo. Hay que tener presente que el caballo sí nos está “leyendo” a nosotros y nuestras intenciones.


    Aprendizaje

    Esta fase dependerá siempre de la habilidad física y mental de un caballo. Normalmente, las personas tendemos a juzgar la inteligencia de un equino en función de lo que tarda en aprender. Por supuesto, estas referencias solo nos sirven a nosotros pero no reflejan la capacidad mental de un caballo.

    A un caballo nervioso puede llevarle más tiempo adquirir una habilidad concreta  que otro más calmado puede aprender antes.

    En este sentido, el caballo debe aprender a controlar su miedo antes de poder responder a las exigencias de su jinete. Un animal joven tiene una capacidad de atención más breve que un caballo más viejo, y éste último también puede trabajar durante más tiempo sin perder su concentración.

     

    Dominancia

    Cuando un nuevo caballo es añadido a un grupo, tiene que encontrar su propio lugar dentro del sistema de dominancia existente previamente en esa manada.

    Esta misma relación se da con los humanos; el caballo tiene que enfrentarse al mismo dilema: ser sumiso o dominante. La relación entre caballo y humano requiere grandes dosis de respeto y trabajo en equipo por parte de ambos.

    Nuestra meta será, seguramente, tener un caballo que responda no sólo a órdenes y señales sino también al afecto, alabanza y disciplina. La cooperación por parte del caballo dependerá de las expectativas, siempre constantes y justas, por parte de la persona que lo maneja.

    Cuando el caballo no obedece, hay que disciplinarlo atendiendo a las causas de esa desobediencia. Es decir, que no haya sido causada por circunstancias ajenas a la normalidad y fuera de lo que es habitual en el entorno en el que se mueve diariamente el caballo.

    Un caballo al que se le permite desobedecer acabará siendo incontrolable. Ni que decir que si recibe maltrato o violencia, será miedoso y agresivo. Por tanto, las instrucciones que le debemos dar serán siempre mostrando un lenguaje corporal que transmita confianza y calma. Nos puede ayudar utilizar una voz adecuada, ya que un tono muy bajo puede ponerlo ansioso y un tono muy elevado lo asustará o irritará. Un caballo aprende a responder positivamente a su manejador si éste es constante y asertivo. 

     

    Contenido relacionado:

    Conocer a nuestro caballo I: el instinto y los sentidos

    Los roles de la yegua alfa y el caballo semental

    Cómo acercarnos a un caballo

     

    Fuente: lahora.com.gt

    Artículos
    Suscríbete al boletín