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    Cuidados del potro enfermo o huérfano

    ArtículoCómo - Cuidadosdomingo 07 diciembre 2014
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    Como es sabido, los potros requieren, en sus primeras horas de vida, un aporte considerable de nutrientes que proceden de la lecha materna, muy especialmente del calostro (o primera leche) para poder sobrevivir. Esta fuente de alimento les proporciona un refuerzo del sistema orgánico y glóbulos rojos ligados a la termorregulación y por supuesto, al crecimiento.

    Si nos encontramos ante el caso de un potro huérfano o uno que rehúye amamantarse directamente de su madre, tendremos que recurrir a otras prácticas. Al respecto es importante contar con calostro congelado de yeguas que hayan parido recientemente. Muchos criadores de caballos y yeguadas pueden proporcionarlo. Este calostro puede durar en este estado de congelación aproximadamente un año y aún conservar sus compuestos nutricionales.

    Para dárselo al potro recién nacido, huérfano, o a la cría de una yegua primeriza que no tenga leche, se debe descongelar al baño María hasta alcanzar los 38° centígrados. El suministro de esta leche al potro debe realizarse cada 2 horas y aproximadamente una cantidad de unos 200 ml. ya sea por sonda naso-gástrica o con biberón. Es especialmente importante que en sus primeras horas de vida vigilemos que el potro no se atragante ni aspire por la nariz ya que recordemos que no ha tenido oportunidad de aprender por si mismo a mamar.

    Un potro normal acostumbrará a mamar antes de las 2 horas después de nacer e incluso habiéndose puesto de pie. En su primera semana de vida, un  potro recién nacido mamará una media de 4 a 6 veces a la hora y ganará hasta un 30% de su peso en leche. Estaremos bien encaminados siempre que el potro gane entre medio kilo y 1,5 kg diarios.

    Está totalmente desaconsejado sustituir la leche de yegua por leche de vaca. Sin embargo, una alternativa a considerar es proporcionar al potro una cabra para que esta actúe también de madre adoptiva. La leche de cabra, si bien no es lo idóneo, está en línea con los requisitos nutricionales que tiene el potro y el calor de otro ser le consuela. También le servirá al potro a aprender a estar entre la manada y adquirirá habilidades sociables como si hubiera sido criado por su propia madre, lejos de las costumbres poco naturales para su especia que pueda adquirir al criarse sólo entre humanos.

     

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