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    Cómo Transcurre El Verano En El Campamento Ecuestre De El Forcón

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    El poni es casi más grande que ellos, pero esto no asusta lo más mínimo a los cerca de 200 niños y niñas que durante estas semanas participan en el Campamento Ecuestre de El Forcón. El Complejo Deportivo ubicado en Castrillón acoge este campamento, desde hace cuatro años, con el objetivo de fomentar la primera toma de contacto de los más jóvenes con los equinos.

    Cuatro monitores de la empresa Equifan, gestora de la parte ecuestre de El Forcón, dirigidos por Omar Fanjul, velan porque los niños aprendan, no solo a montar en poni, sino a cuidarles como es debido durante las vacaciones veraniegas: «Nuestra escuela pretende servir como base del conocimiento del animal. Entras en contacto con el animal, vas progresando, participando en concursos y luego si puedes hacerte con un caballo en propiedad ya puedes competir en niveles más altos».

    A pesar de que el campamento ecuestre solo pretende que los niños se identifiquen con el animal y aprendan a cuidarlo, Omar Fanjul no oculta la satisfacción que tendría en el caso de que alguno de los niños llegase a ser profesional en el mundo ecuestre: «Por orgullo sería algo agradable. En su momento ya salió de aquí Sergio Álvarez Moya en la anterior etapa del club, pero la situación actual es complicada, no todo es talento, también hacen faltan ciertas condiciones económicas».

    Dinero puede haberlo o no, pero lo que está claro es que sobra talento entre los alumnos del campamento: «El año pasado participamos en el campeonato de España de Doma Clásica. Hicimos plata en equipos y tuvimos un cuarto y un quinto puesto en individuales. En salto de obstáculos rozamos la medalla de oro con la mano pero se nos escapó, por poco, en el desempate» se lamentaba Fanjul.

    Pura diversión

    Los niños se lo pasan en grande, pues no solo toman contacto con el caballo sino también con otro tipo de deportes como el pádel, se divierten con juegos de mesa o disfrutan de la naturaleza. Las tiendas de campaña, situadas en el jardín de la entrada de El Forcón, así lo demuestran: «Los niños suelen dormir fuera, aunque el otro día vino un vendaval y se llevó las tiendas. Fue toda una aventura para ellos, lo pasaron como los indios. Al final tuvimos que dormir en las oficinas» contaba Omar.

    Pero los niños no sólo cabalgan por las instalaciones de El Forcón: «A veces realizamos rutas largas aprovechando el entorno natural. Los niños quieren ir a la playa pero en verano es difícil. Tenemos que pedir permiso a la policía» comentaba Omar Fanjul.

    Por si fuera poco, diferentes estudios demuestran que la terapia animal proporciona grandes beneficios a personas con problemas físicos, mentales y emocionales. En este sentido, el campamento ecuestre de El Forcón trabaja con diversos organismos como el Centro de Salud Mental de San Agustín, Colegio San Cristóbal de educación especial y también con varios particulares para tratar de ayudar a personas con diferentes patologías.

    Los fines terapéuticos de montar a caballo están claros: «A un autista le ayuda a establecer un contacto con el medio, a un parálisis cerebral le ayuda en sus problemas físico-motores, a un síndrome de Down hiperactivo le ayuda a que se tranquilice y coja orden. El mundo del caballo le da a cada patología lo que necesita», explicaba Omar.

    Ana Riestra, una de las cuatro monitoras, compartía con los niños las últimas horas del turno semanal. «Tienen muchos momentos de hiperactividad, no se cansan nunca de hacer tantas actividades», reconocía la monitora.

    Ana junto con sus otras tres compañeras monitoras, Esther Mateos, Raquel Mallada y Nuria Martínez, además del jinete Ari González, que prepara a los chavales para los concursos y la psicóloga Cristina Suárez, se encargan del cuidado de los niños durante su estancia en el campamento. Todo bajo la supervisión de Omar Fanjul como director técnico y de María José Díaz, gestora administrativa.

    Los niños pueden acudir al campamento en tres modalidades diferentes. El turno de mañana, de 10 a 14 horas, la opción de día entero de 10 a 20 horas. Ambas de lunes a viernes. Y también el turno completo, que consiste en una pensión completa con la posibilidad de dormir en las tiendas de campaña ubicadas en el Centro y que dura de lunes a sábado. Durante el pasado fin de semana catorce niños escogieron esta opción para poder disfrutar durante las 24 horas del día del contacto con los ponis y el medio ambiente. Los precios oscilan entre los 120 y los 400 euros.

    El tiempo dirá si alguno de estos 200 niños, o los que sigan pasando por el Campamento en los próximos años, podrá competir en el Concurso Nacional de Saltos Ciudad Avilés como los jinetes que este fin de semana han desfilado con sus caballos por El Forcón. Lo que si parece claro es que no se olvidarán nunca de estas semanas de convivencia con sus nuevos amigos de cuatro patas.

     

     

    Artículo publicado en ElComercio.es el 10/08/2011

    Imagen: Sergio López

     

     

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