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    Consejos a la hora de galopar a caballo

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    Es importante empezar diciendo que no intentaremos galopar la primera vez que montamos un caballo. Hay que tener en cuenta que un jinete sin experiencia, no controla el caballo lo suficientemente como para evitar que el galope se convierta en una carrera desbocada.

    Intentaremos montar siempre, o, al menos, la mayoría de las veces, el mismo caballo. De esta manera nos acostumbraremos mutuamente el uno al otro: el caballo nos conocerá mejor y nosotros a él. Establecer una relación de confianza es esencial. En el caso de jinetes muy experimentados (e incluso profesionales), suelen montar a caballos diferentes porque su nivel de exigencia es distinto, ya que deben aprender a manejar y controlar todo tipo de caballos.

    Al ser jinetes poco experimentados usaremos todas las medidas de seguridad que tengamos a nuestra disposición.

    Antes de lanzarnos al galope, intentaremos, en la medida de lo posible, verificar que la zona en la que galoparemos está libre de obstáculos peligrosos pues si nos encontramos en la situación de tener que detener al caballo mientras vamos al galope, el frenado en seco puede resultar sumamente peligroso.

    Procuraremos siempre ir acompañados por alguien más cuando decidamos salir a galopar. Si algo nos sucede galopando a solas, puede pasar mucho tiempo antes de que nos encuentren.

    Antes de pasar a un galope rápido intentaremos ir despacio con la transición del trote al galope. Será en este momento cuando conozcamos nuestras limitaciones. Recordemos que un caballo puede galopar durante mucho tiempo, pero tenemos que conocernos a nosotros y saber si estamos preparados para ello.

    Si las primeras veces que galopamos no resulta ser una experiencia muy gratificante, no deberemos desanimarnos. Es cuestión de practicar y mejorar. Debemos conocernos a nosotros y a nuestro caballo para lograr sentirnos cómodos el uno con el otro y conseguir un equilibrio casi perfecto.

    El terreno que presenta pendiente siempre es difícil para el caballo, de modo que no pretendamos que nuestro compañero mantenga el ritmo constante en todo momento. Debido a que la cuesta arriba es agotadora, prestaremos atención para reconocer cuándo nuestro caballo presenta síntomas de cansancio.

    Ante todo y siempre deberemos mostrar un profundo respecto hacia el caballo. Es un animal más poderoso que nosotros. Nunca intentaremos obligarlo e insistir demasiado si en ese momento el caballo no quiere o no puede. Mantendremos las normas básicas de precauciones en todo momento.

     

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