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    Equitación en la Escuela Hípica 'El Tomillar' en El Ejido, Almería

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    «Aunque Andalucía es cuna de caballos, en la provincia de Almería siempre hemos estado un poco apartados en esta cuestión, ahora poco a poco, la cultura del caballo se va extendiendo gracias a los diversos centros de hípica que se han puesto en marcha» señala Juan Salvador, propietario e instructor de la Escuela Hípica 'El Tomillar', situada en la carretera que une las localidades ejidenses de Santa María del Águila y Pampanico.

    En El Ejido cada día son más los chavales que descubren su afición por el mundo del caballo. Más de medio centenar de niños reciben clases de equitación, si bien es cierto que algunos de ellos tienen buenas aptitudes para la hípica y pueden dedicarse a ello como jinetes o como profesores, otros se contentan con practicar la equitación como afición. En la actualidad, quince de los alumnos del centro participan en la liga provincial.

    Y por supuesto, no sólo los niños descubren los beneficios de montar a caballo, ya que también adultos e incluso los más mayores disfrutan de la equitación. «También vienen personas más mayores, aquí tenemos alumnos de hasta sesenta años que vienen a recibir clases. Nunca es tarde para aprender a montar a caballo».

    Entre los aficionados a la hípica que acuden a ‘El Tomillar’ destaca sobre todo la presencia femenina «el 95 por ciento del alumnado que tenemos aquí son chicas. Hace falta una sensibilidad especial para montar a caballo. Es un animal herbívoro y por lo tanto, es huidizo y no le gusta la brusquedad, hay que tratarlo con cariño», afirma Callejón. Ana Belén Martínez es un ejemplo de las chicas aficionadas a la hípica, deporte que practica desde hace tres años. Tiene una yegua, 'Kitty' a la que adora, «siento una amistad muy grande hacia el caballo y me da una compañía tremenda», asegura. Ahora además de disfrutar de 'Kitty', también lo hace del potro que ésta ha tenido recientemente.

    En muchos casos, el amor por los caballos se trasmite de padres a hijos, como es el caso de Ramón Suero, «a mi siempre me han gustado y a mi hija de siete años le ocurre lo mismo, por eso he decidido que aprenda a montar y lleva más de un año viniendo a clases».

    «La enseñanza se estructura por galopes. Todo empieza muy despacio, con el cepillado del animal, sus cuidados, así como las normas de seguridad que son fundamentales», recalca Ramón Callejón, técnico deportivo en equitación y profesor de salto y doma que lleva 28 años impartiendo clases de equitación.

    Respecto a la percepción de que la hípica es un deporte elitista, Salvador comenta: «Como en cualquier deporte, cuando se alcanza un determinado nivel, el coste es mayor. Pero por lo demás, es igual que ir al gimnasio o practicar tenis».

     

     

     

    Fuente e imagen: ideal.es

     


     

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