Todas las categorías
    • Todas las categorías
    • Caballos
    • Transportes
    • Accesorios
    • Servicios
    • Mascotas
    • Propiedades
    Please select a location from the drop-down list

    La carrera de caballos de Todos Santos

    ArtículoHistoria - Fiestas y Tradicionesviernes 02 noviembre 2012
    Compartir:

    Cada 1 de noviembre la pequeña localidad de Todos Santos, en la Sierra de Chuchumanates, a unos 300 kilómetros al oeste de la capital de Guatemala, celebra la festividad con una peculiar carrera de caballos.

    El evento hípico forma ya parte de las tradiciones de los indígenas de la etnia maya Mam, que pueblan la región, y es su peculiar manera de recordar a los seres queridos ausentes.

    Peculiar porque no es una carrera al uso. De hecho, lo único en común con una carrera hípica es que los caballos salen a galope y varios jinetes caen al suelo. En cuanto se ponen de pie ya queda claro el motivo de su caída: la borrachera que han estado provocando durante la noche anterior para poder demostrar durante el día su valor y resistencia.

    “Bebemos y bailamos para darnos valor. No todos se animan a montar caballos”, comenta Jorge Ramírez, uno de los participantes. “La carrera es para honrar a nuestros antepasados, a los que ya no están aquí y en honor a la feria de Todos los Santos", aclara Ramírez, quien con 19 años ya cuenta con cinco de estas carreras.

    De hecho, del medio centenar de jinetes participantes, no hay ganador. La carrera consiste en galopar unos 500 metros, ida y vuelta en una estrecha calle, durante ocho horas que se reparten en turnos. Aquellos jinetes que logren permanecer durante más tiempo en la carrera serán reconocidos como los valientes del pueblo. Para ello deberán sortear algunos inconvenientes como la estrechez de la calle, que propicia numerosas lesiones de carácter leve. El problema estriba en la embriaguez de los participantes, cuyo estado no les permite reaccionar a tiempo ante una eventual caída cuyos resultados podrían incluso ser mortales.

    Sin embargo, los lugareños afirman que hace más de una década que no hay víctimas mortales en esta actividad.

    Los jinetes se colocan plumas multicolores en el sombrero tradicional de cuya ala cuelgan cintas azules, verdes, rojas y amarillas de un metro de largo, mientras que en el pecho se cruzan dos telas rojas y en la espalda un pañuelo grande de vivos colores. "La carrera es por puro gusto y por amor al pueblo, no hay premio, solo se demuestra el valor", según Francisco Pablo, que dejó de montar caballos hace tres años.

    La víspera de la carrera, los jinetes se reúnen en la casa del líder para degustar la cerveza y el guaro (licor dulce). No es de extrañar que, acompañados de la música de marimba y ejecutando un baile ritual y monótono, acaben ebrios la mayoría de los asistentes: ancianos, adultos, jóvenes y algunas mujeres.

     

     

    Fuente: AFP

    Imagen: mundochapin.com / Fernando Calmo

     

     

    Artículos
    Suscríbete al boletín