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    Antonio Moreno - Jinete y leyenda de Jerez

    ArtículoHistoria - Jinetesviernes 20 enero 2012
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    Antonio Moreno 'El Pelao' montó a caballo hasta que cumplió 93 años. Cuando recibió el Caballo de Oro, la máxima distinción que Jerez da a quienes se desviven por el caballo, lo hizo a lomos de un bello corcel, y eso a pesar de que apenas veía debido a una afección ocular.

    El pasado 6 de diciembre, Antonio cumplió 99 años y es pura memoria viva de Jerez. Este 2012 cumplirá los 100 años de vida que comenzaron el 6 de diciembre de 1912.

    Fue en el campo de Las Abiertas donde Antonio, siendo un niño, veía pasar los caballos que se dirigían al cercano hipódromo de Jerez. "Fue entonces cuando le dije a mi madre que yo sería o caballista o torero. Y que de ahí no me sacaría nadie". Fue hablar con el encargado del hipódromo y Antonio empezó a trabajar al día siguiente. "A la semana ya tenía tres caballos a mi cargo" y el veneno de la monta comenzó a surgir. Autodidacta en su formación como jinete, llegó a montar hasta los 52 años y ganó carreras con dicha edad, cuando los caballos corrían por las playas de Cádiz.

    El amor y pasión por el caballo fue creciendo día a día, todo ello potenciado por un don especial: "La paciencia y un no sé qué en las manos", apunta su hija Carmen, que destaca la tranquilidad con la que su padre trataba a los potros hasta que éstos acababan entregándose. El amor llegó a tal nivel "que llegué a agarrarme a los cuernos de un toro para que no embistiera a uno de los caballos de Álvaro Domecq en Cabeza de Vaca (Extremadura). Me partió dos costillas, pero hice lo que tenía que hacer".

    "Los caballos han sido lo más importante de mi vida. Si viera, le aseguro que seguiría montando". Así se expresa 'El Pelao' a sus 99 años y aún recordando cuando era un niño de 10 años y apenas 30 kilos que fue capaz de hacerse jinete. "Fue el 1 de abril de 1941 cuando empecé a prestar servicio en la familia Domecq. Por entonces Alvarito (Álvaro Domecq Romero) apenas tenía 11 meses de edad". Antonio Moreno prestó servicio antes en Las Lomas, con Doña Carmen.

    Antonio vive en 'La Espléndida', la barriada jerezana a la que da nombre una preciosa jaca de Álvaro Domecq y Díez. Fue él precisamente quien la cuidó y domó. "Era lo mejor del mundo. Era guapa, bonita y...", tras hacer un ejercicio de memoria refiere que "tenía un 50 por ciento de inglés, un 25 de árabe y un 25 de español. Era la mar de noble. Fue con ella con la que le di las primeras clases de monta a Alvarito", quien como todo el mundo sabe se convirtió con el paso de los años en un excelente rejoneador y uno de los mejores jinetes españoles.

    A la pregunta de cómo es el caballo español, Antonio responde rápidamente: "Para las carreras son buenos los ingleses, para el arte es mucho mejor el español. Eso sí, para trabajar me gusta más el inglés. El nuestro es sólo para pasear, que es soberbio".

    Con la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre recorrió mundo "aunque yo mejor que en mi casa jamás he estado en ningún sitio", relata reconociendo que aunque fuera con todos los gastos pagados no dudaba en quedarse en Jerez si le salía un sustituto. Inglaterra, México, Austria, Holanda, Bélgica... Por infinidad de países pasó 'El Pelao' si bien éste reconoce que no los disfrutó "porque la verdad yo veía bastante poco de los lugares a los que iba. Lo que hacíamos era trabajar y dormir. Poco más".

     

     

    Entrevista e imagen publicadas originalmente en diariodejerez.es (Manuel Moure) el 08/01/2012


     

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