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    Borja Villalón - Campeón de España de Saltos

    ArtículoHistoria - Jineteslunes 31 octubre 2011
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    Borja Villalón, además de ser un fenómeno deportivamente hablando, puede hacer de su corta vida -sólo tiene 29 años- una serie de éxito en la televisión de cualquier cadena del mundo. Antes de los nueve años, en Puente Arce, donde vivía con su familia, se enamoró de los caballos. A los 16 lo dejó todo -familia y estudios- y se marchó a Inglaterra y Francia para aprender a ser un jinete de élite y dominar el negocio de las yeguadas. Fueron 24 meses levantándose a la siete de la mañana para limpiar cuadras y montar a ocho caballos, cada día, después de limpiarlos a conciencia y alimentarlos.

    Es entonces cuando conoce a Marta Ortega, la hija del propietario de Zara, y se hacen novios, algo que recuerda con cariño. «Yo entonces era un crío, tenía 18 años. Ahora me dicen que perdí una gran oportunidad, pero éramos muy jóvenes. Ella era un cielo de niña y su padre un tío estupendo». Marta se casará próximamente con el número del ranking Sergio Álvarez.

    Superado ese tiempo, harto del trabajo en las cuadras y de vivir fuera de su país, se olvidó de la monta y se dedicó a los rallies -es sobrino de Chus Puras-, compitiendo durante otros tres años a nivel regional y nacional, sin mucho éxito, según el mismo reconoce. En ese tiempo estudia y deja a medio acabar la carrera de Empresas: «Me quedan -asegura- las cinco asignaturas más jodidas». Entonces decide volver a la hípica para disputar un mundial y proclamarse este año campeón de España de caballos menores de seis años. Por temporada, participa en unas 24 competiciones importantes al año. Al mismo tiempo, monta una yeguada en la que, ahora, se dedica a criar caballos, entrenar y dar clases de equitación.

    Crítico con su deporte

    Borja Villalón desprende simpatía a raudales. A pesar de esos 29 años que atesora bien podrían echársele cinco o seis menos. Es delgado, pero musculoso y tiene conversación para rato. Enseguida habla de los caballos, su pasión y de cómo está el panorama actual de este deporte, con el que es sumamente crítico porque no le gusta cómo se están haciendo las cosas. Quedamos con él en 'Días Desur', un lugar muy frecuentado por los santanderinos.

    Lo primero es preguntarle por sus gustos culinarios, antes de pedir la comanda. «Me gusta todo -asegura- muchísima pasta, arroz, ensaladas y la carne. Me da mucha pereza el pescado por las espinas. Mucha fruta a todas las horas. Pero lo que me gusta de verdad es subir a Los Tojos a comer cocido montañés y un buen chuletón».

    En 'Días Desur', con el comedor hasta arriba en un día se semana, nos decantamos por unas buenas anchoas de Santoña, unos escalopines de ternera ecológica rellenos de Camembert, unos tacos de merluza recién traída de la lonja y dos exquisitas tartas de queso, de esas que sólo saben 'bordar' las abuelas en el Valle del Pas. Un menú no demasiado pesado, acompañado de agua y dos vasos de vino blanco.

    Era obligado, en primer lugar, preguntarle al jinete por la temporada. «La verdad -aseguró- es que va fenomenal. He ganado dos o tres grandes premios y el Campeonato de España de caballos jóvenes. Ahora falta la Copa Presidente, a finales de noviembre, en el Club de Campo de Madrid. La temporada ha sido muy buena sobre todo por que los caballos son muy jóvenes y estamos esperando a que crezcan. Hasta dentro de 4 o 5 años no sabremos realmente qué tenemos en la cuadra. Con ocho años es cuando se sabe si el caballo vale o no».

    La yeguada de Villalón se abre en el año 2000, con los caballos libres en Güemes hasta los tres años y partir de entonces en Mogro, donde se les doma. Allí, ahora, se dan clases y hasta Borja se ha metido de lleno en el negocio de la cría, la venta y el cuidado para terceros.

    Recuerda como comenzó con su afición: «Yo vivía en Puente Arce y veía pasar los caballos de un club que había allí. Pronto empecé, a los nueve años, a montar. A los 16 dejé los estudios y me marcho un año a Inglaterra y otro a Francia. Allí aprendí a currar duro, levantándome a las siete de la mañana todos los días para hacer las cuadras y montar ocho caballos cada día. Había que barrer, preparar caballos para los clientes, lavarlos... Era buena gente y aprendí mucho con los jinetes argentinos y chilenos que vivían conmigo. Conocí, además, el negocio de la compra-venta de caballos y hasta pude quedarme para entrar a formar parte del negocio, pero decidí volver a Cantabria. Estaba harto».

    Un paréntesis en su vida

    Tras tres años de alejamiento total de los caballos, los estudios en Empresas y las carreras de rallies, en 2005 vuelve a montar coincidiendo con la apertura de la yeguada por parte de su padre. «Ahora tengo 12 caballos para mí con los que trabajo todos los días, más otros siete de propietarios y el pony-club. Ahora mismo esto no es un buen negocio, pero dentro de dos o tres años lo será». Borja es amigo del profesor de la infanta Elena, Felipe Zulueta, y comparte entrenador con el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza.

    El jinete cántabro come de todo y sabe cocinar, sobre todo sopa, espaguetis y filetes. Cuando compite: fruta para desayunar, nada al mediodía y a las siete u ocho de la tarde, ya terminadas las pruebas, ensalada, pasta y filetes de pollo. «Hay que tener en cuenta que es poco el ejercicio que hago durante poco tiempo, pero muchas veces al cabo del día. Por ello, necesito estar ligero».

    Y lo caballos, ¿qué comen? «De todo, menos carne y pescado. Una base de pienso, heno y en mi yeguada alfalfa. De premio, una zanahoria o azucarillos. El caballo no es un animal como un perro, es más severo y, además, hipermegasensible».

     

     

    Entrevista publicada originalmente en eldiariomontanes.es el 29 de octubre de 2011.

    Imagen: eldiariomontanes.es

     

     

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