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    Carla Beatriz Merced González - Primera mujer herradora en Puerto Rico

    ArtículoHistoria - Jinetesmiércoles 20 junio 2012
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    La pasión por los animales y muy especialmente, por los caballos, llevó a Carla Beatriz Merced González, de 24 años, a romper con los estereotipos existentes en su lugar de origen, Cayey, en Puerto Rico, para convertirse en la primera mujer herradora en el país.

    González, creció con su familia en una finca de Cayey rodeada de animales. "Todo empezó desde bien pequeña. Siempre he sido amante a los caballos y de los animales. Siempre he tenido gallinas, cerdos, vacas", comenta orgullosa. "Por eso estudié para técnico de veterinario y quería seguir, pero el grupo estaba lleno. Así que me apareció esta oportunidad y la aproveché", en referencia a la certificación para herrar caballos.

    La oportunidad se reflejaba en el curso de la Escuela Vocacional Hípica "Agustín Mercado Reverón", donde, junto a ella, se certificaron otros ocho nuevos herradores.

    Según la directora de la escuela, Gina Mercado, el objetivo era encaminarlos a que puedan establecer su propio negocio. "Fue una propuesta federal que hicimos con la Alianza de Servicios Integrados y la idea era capacitar a estos jóvenes en el arte del herraje para que ellos pudieran poner su negocio propio".

    El curso dura seis meses. Aparte, cada dos años la escuela también gradúa herradores en un programa regular de clases. Sin embargo, ninguno de los programas había sido nunca antes completado por una mujer. "No es por ser machista, pero yo lo he visto y es un trabajo bien fuerte, pero no es exclusivo de los hombres y ella lo demostró. Estamos bien contentos. Sabemos que ella ama los animales, porque anteriormente estudió aquí. Esto es lo que le gusta", comenta Mercado.

    Aunque reconoce que ese esfuerzo físico existe, González recuerda que no existe trabajo alguno que una mujer no pueda hacer. "Es un trabajo fuerte, pero no es imposible", comenta. "Para una mujer pudiera parecer que es más difícil, por la fuerza que a veces se necesita, pero siempre y cuando se haga bien, no es imposible".

    Según la joven, “lo único que hace falta (durante el aprendizaje a la hora de herrar caballos) es prestar atención y mostrar interés en las clases. Todo es posible. No hay limitación". De hecho, ya con anterioridad a formarse en el centro, González había herrado caballos, pero el curso le transmitió detalles y aspectos técnicos que desconocía y que ahora le facilitan el proceso.

    Actualmente, está a la espera de que le lleguen herramientas y tomar unos cursos administrativos, que son provistos por el mismo programa, para poder iniciar su propio negocio. "Me siento bien feliz y orgullosa de ser la primera mujer que da ese paso. No quiero que sea la única. Espero que otras lo hagan, que no se cohíban por los que dicen que eso es de hombres", afirma bien segura de sí misma.

     

     

    Fuente e imagen: ultimahora.com

     

     

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