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    Carlos Martínez Sánchez - Escuela hípica en Almendralejo, Badajoz

    ArtículoHistoria - Jinetesviernes 28 febrero 2014
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    Carlos Martínez y su padre iniciaron hace escaso tiempo un ambicioso proyecto: la construcción de un centro hípico y la puesta en marcha de una escuela de equitación en Almendralejo, Badajoz.

    A pesar de la crisis, tiene ocupadas unas 20 naves con 40 caballos y su escuela está consiguiendo sus primeros logros, eso sí, algo ralentizados por las dificultades económicas que impiden realizar, por el momento, más inversiones en las instalaciones.

    ¿Cuando comenzó su afición?

    En mi casa ha habido afición por los caballos desde siempre. Recuerdo ir de niño en el caballo con mi padre, yo no tenía uno propio y quedábamos con la gente de la Asociación de Amigos del Caballo de Almendralejo. Por eso decidí montar una escuela de equitación. Empecé comprando caballos, hicimos boxes y después decimos la construcción el centro hípico. Por un lado, el proyecto hípico, y por otro un proyecto de naves para caballerizas. Allí hay ocupadas veinte, con una media de dos animales por nave. Y hay algunas libres.

    ¿Cuando creó la escuela?

    La escuela se creó hace dos años y medio. Sin embargo, por culpa de la situación económica, no he podido concluir el proyecto. No tiene todas las instalaciones necesarias para que esté funcionando al cien por cien. Por eso, con lo que tengo, no se puede vivir sólo de ello. Tengo caballos, los voy manteniendo, y la ilusión es ir mejorando poco a poco y tener más medios.

    ¿En qué sentido se ha ralentizado el proyecto?

    Necesito más instalaciones para mejorar la escuela, una pista cubierta, pistas con suelo que drene para que no se cree barro, porque así, el día que llueve, no puedo dar clases.

    ¿Qué perfil tiene el alumno?

    El 99 por ciento son mujeres de todas las edades, solo tengo un alumno o dos. Actualmente, y no únicamente aquí, la mayoría de practicantes de equitación son mujeres.

    ¿Está contento con su labor?

    Sí claro. Ya hemos empezado a competir con alguna alumna y hemos empezado a participar en concursos sociales, y de las cinco chicas ya han debutado tres. Poco a poco vamos creciendo. El primero fue un concurso de salto de obstáculos, en Cáceres. Lo organiza un club y es para debutantes, de iniciación, que no puntúa, sino que sirve como diversión.

    ¿Hay alumnos que compiten?

    Con los pocos medios que tenemos, hacemos lo que podemos. Por primera vez en Almendralejo los jinetes estamos saliendo a concursar fuera, y la Federación Hípica nos lo está reconociendo. Estamos haciendo un esfuerzo grande, se está saliendo a concurso y se están obteniendo premios importantes y, sobre todo, se está practicando la equitación deportiva. Es lo que estoy intentando conseguir, que la equitación sea un deporte más en Almendralejo.

    ¿Es que hay otro tipo de equitación?

    Sí claro, tenemos mucha gente que viene a montar los fines de semana porque les gustan los caballos y les apetece dar un paseo por el campo. Además, tuvimos una experiencia muy bonita con un niño con discapacidad intelectual y que era autista. Venía con su hermana melliza y montados los dos en el caballo era la única manera que tenía el pequeño de relacionarse con su hermana. Mejoró mucho.

    ¿Se necesita formación?

    Cuando pensé en la escuela, empecé a estudiar y a formarme para dar clases como técnico deportivo en equitación nivel 1. Ahora estoy haciendo las prácticas de auxiliar técnico veterinario, para poder atender a los caballos. Y para ahorrar costes, aprendí a herrar animales con un curso de herraje.

     

     

    Fuente e imagen: hoy.es

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