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    El Día del Caballo en Argentina: Mancha y Gato

    ArtículoHistoria - Jinetesmiércoles 21 septiembre 2011
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    En Argentina, el 20 de septiembre es El Día del Caballo. Se conmemora desde 1999 a iniciativa de la Federación Ecuestre Argentina. Se reconoce así la importancia de este animal en la historia del país y, a la vez, en homenaje a la participación del equino en la organización histórica y económica, y en la vida deportiva de Argentina.

    Centra el festejo en esta fecha en recuerdo de la llegada de Aimé Félix Tschiffely a Nueva York. Este jinete suizo realizó un intenso itinerario por la geografía americana, en un recorrido que se prolongó desde abril de 1925 hasta septiembre de 1928 y que le permitió demostrar la resistencia de los caballos criollos. Aquellos dos fieles equinos, Mancha y Gato, que fueron embalsamados y expuestos en el Museo de Luján, y hoy descansan en la estancia El Cardal, son un símbolo de la fidelidad del caballo a las causas nobles que hicieron historia.

    El 24 de abril de 1925 se inició en Buenos Aires una de las travesías más famosas del siglo. Mancha y Gato, guiados por Tschiffely, recorrieron los 21.500 kilómetros que separan a la ciudad de Buenos Aires de Nueva York y conquistaron el récord mundial de distancia y altura, al alcanzar 5.900 metros sobre el nivel del mar en el paso El Cóndor, entre Potosí y Chaliapata (Bolivia).

    El viaje se desarrolló en 504 etapas con un promedio de 46,2 km por día. Los caballos, animales tehuelches comprados al cacique Liempichín en Chubut por Emilio Solanet, a la avanzada edad de 18 años, probaron que la raza criolla tiene ejemplares insuperables para los trabajos de campos y para la guerra, rudos oficios donde las líneas elegantes son inútiles.

    Durante el viaje cruzaron varias veces la cordillera de los Andes y fue en esos cruces donde mayores dificultades encontraron. El escabroso terreno se eleva a más de 5.500 metros y la temperatura llega a 18° bajo cero.

    El diario La Nación siguió desde sus páginas al valiente aventurero y sus caballos. Algunas de las líneas decían así: "En Huarmey el guía no pudo más ni sus bestias. Los dos criollos Mancha y Gato se revolcaron, tomaron agua y después se volcaron al pasto con apetitos de leones. De Huarmey a Casma, 30 leguas, calores colosales… ¡52 grados a la sombra!, sin agua ni forraje, arena, arena, arena. Los cascos se hundían permanentemente de 6 a 15 pulgadas en la arena candente".

    Y en la editorial del 23 de septiembre de 1928 quedó patentado el logro: después de más de tres años y cinco meses, Aimé, montado en Mancha, su fiel compañero (Gato tuvo que quedarse en la Ciudad de México al ser lastimado por la coz de una mula), logró la hazaña.

    Aime Tschiffely, en tanto, siguió viajando, por la Patagonia, por España y por Inglaterra, pero siempre volvió a Argentina. Falleció en 1954, su último viaje lo realizó 44 años más tarde, cuando sus cenizas abandonaron el cementerio de Recoleta y fueron sepultadas en el campo que su amigo Solanet tenía en Ayacucho. Las cenizas de Aimé Tschiffely reposan con las de Gato y Mancha.

     

     

    Fuente: www.animalesmendoza.com.ar

     

     

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