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    El monolito al caballista y la historia de Castor Falces

    ArtículoHistoria - Jineteslunes 30 enero 2012
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    A las seis de la mañana del 22 de diciembre de 1913 Castor Falces Burgui, moría a los pies del caballo que montaba en el camino que une Arguedas con Tudela, paralelo a la actual carretera NA-134.

    El animal se desbocó y Castor cayó al suelo, siendo pisoteado por el caballo y, después, atropellado por el carro que tiraba. El arguedano, de 27 años, estaba casado con Vicenta Nogué, y era padre de dos hijos: Carmelo, de dos años; y Wenceslada, de tan sólo dos meses.

    Tras la muerte de Castor, su familia regresó a casa de los abuelos maternos en Ejea, y su historia se fue perdiendo con el paso de las generaciones. Quizás para evitar este olvido, alguien instaló en el lugar del accidente una piedra labrada en la que se podía leer: "Aquí murió Castor Falces de 27 años. Año 1913. R.I.P.A.". 

    Pero el monolito fue destruido a pedradas y no fue hasta el pasado mes de noviembre, que dos amazonas del Club Hípico La Cañada Bardenas de Tudela, Maite Jiménez San Martín y Marta Ruiz Porrua, encontraron la piedra destrozada entre los arbustos del camino.

    La junta del club se propuso recuperar el monolito e investigar la vida de Castor Falces. José Manuel Sangüesa Sanz, secretario del Club, afirma que estuvieron indagando en los archivos del Ayuntamiento de Arguedas y en el Registro del Juzgado de Tudela. Encontraron la partida de nacimiento y defunción de Castor y además, descubrieron que había muerto a los pies de un caballo. Eso, como club hípico, todavía los animó aún más a honrar su memoria.

    Tras tres meses de trabajo, y con el monolito perfectamente restaurado, el Club Hípico recuerdó a Castor en el lugar donde presumiblemente cayó muerto.

    Los descendientes de Castor agradecieron la labor del club hípico. "Conocíamos la historia de la muerte de Castor y sabíamos que existía un monolito que había desaparecido. Su restauración es un detalle precioso que ha servido para recuperar la memoria de nuestro antepasado", comentaron los familiares.

    En el acto de recolocación del monolito también estuvieron presentes varios miembros del club, algunos de ellos a caballo, y las dos amazonas que encontraron el monolito destrozado. "Castor montaba a caballo por necesidad y nosotras por afición, pero, con 100 años de distancia, nosotras le consideramos nuestro colega caballista".

     

     

    Fuente: diariodenavarra.es

    Imagen: plazanueva.com

     


     

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