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    Javier Herreros - Jinete Discapacitado

    ArtículoHistoria - Jinetesmiércoles 07 marzo 2012
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    Javier Herreros no es un jinete cualquiera. Sufrió un accidente de tráfico con 3 años que le arrebató la movilidad y sin embargo siempre practicó deporte. Probó con la natación, el atletismo, y el baloncesto hasta que con la hípica surgió el flechazo.

    La sensación que experimenta cuando monta a caballo es indescriptible, es la auténtica libertad. De hecho, entre ellos dos existe una química pura, se entienden con solo mirarse. Tanto es así, que Rubi II, la yegua de Javier, se tumba en el suelo para que el jinete pueda subir sin ayuda. Tras esto, se atreve con la doma vaquera y el paso español, al trote, al galope o a paso.

    Javier acudió al centro ecuestre 'El Cortijo', en Albacete, hace cinco años, para participar en un programa de equinoterapia y no iba con intenciones de montar hasta que la directora del centro, Mónica Navarro, se lo propuso.

    Hace cuatro años que Javier y Rubi II iniciaron su ‘noviazgo’, porque lo de ellos es un vínculo muy profundo, una conexión admirable, hasta el punto de que el propio Javier considera a la yegua como sus propias piernas. Con ella puede salir al campo, dar un paseo rodeado de naturaleza, y la yegua, no se asusta de nada, no pone a Javier en peligro en ningún momento.

    Herreros trabaja para la Once vendiendo cupones pero aprovecha cualquier rato libre para estar con su compañera. En 'El Cortijo', Rubi II convive con más de una treintena de caballos, pero sin duda, Javier es su jinete predilecto. Ambos viven una relación de dependencia mutua, pues como ya es sabido, en la mayoría de ocasiones, jinete y caballo forman una familia.

    Como bien refleja la directora del Centro Ecuestre ante el inicio de un nuevo curso de equinoterapia: «aquí todos somos discapacitados; todos necesitamos adaptarnos al caballo».

     

     

    Fuente e imagen: laverdad.es

     

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