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    José Alejos Vonesh - Susurrador de Caballos

    ArtículoHistoria - Jinetesmartes 05 febrero 2013
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    Al pensar en el término ‘susurrador de caballos’ (horse whisperer) nos viene a la mente la imagen de un vaquero domando a un caballo aún sin desbravar o con problemas de comportamiento valiéndose únicamente del lenguaje corporal y modos no violentos.

    José Alejos encaja en esa idea. El guatemalteco es toda una autoridad en la doma y entrenamiento de caballos, alcanzando un alto perfil. Es, sin duda, todo un nombre en el mundo ecuestre norteamericano a la vez que uno de los pocos latinoamericanos dedicados profesionalmente a trabajar en la psicología equina.

    Alejos, además, obtiene reconocimiento por su labor. “En los aeropuertos la gente se toma fotos conmigo o me preguntan si soy algún tipo de estrella de cine”.

    Su habitual uniforme de trabajo incluye pantalón tejano, botas vaqueras con espuela y una camiseta muy sencilla, incluso elaborada por él mismo.

    Cuando recuerda cómo llegó a dedicarse al mundo de los caballos, José recuerda que de pequeño solía ser algo problemático e incomprendido, tanto en su casa como en la escuela, hasta que logró comunicarse con los caballos con enorme facilidad.

    Para ejemplificar su gran entendimiento con los equinos, baste observar al domador con un caballo de 8 años que nunca antes había sido montado, que no tarda en ceder ante el liderazgo de Alejos. “Yo tengo las riendas del caballo, pero hay que recordar que él tiene la potencia, la fuerza. Es él quien va a detectar el peligro antes que yo lo detecte. Los caballos son animales muy sensibles” recuerda el guatemalteco.

    “En muchos países, incluyendo Guatemala, domar un caballo implica someterlo por la fuerza. Acá muchas veces matamos a los mejores caballos, los más fuertes, los más inteligentes”, comenta apenado al mismo tiempo que confiesa que él mismo, siendo más joven, mató a varios caballos involuntariamente, cuando trataba de domarlos.

    Ese hecho le cambió su mentalidad a la hora de adiestrar a los animales. Dejó la doma tradicional, por su dureza, y desarrolló nuevas habilidades basadas en la empatía del lenguaje corporal.

    Abandonó la ciudad y se trasladó a vivir a una pequeña casa de campo sin electricidad; dejó las escuelas ecuestres y se entregó a aprender la sabiduría directamente de la naturaleza. “Mis hijos hacen la escuela en casa, trabajan conmigo y no creo que tengan ningún problema de sociabilidad ni nada por el estilo”. Efectivamente, sus cuatro hijos juegan descalzos, y el tiempo se reparte cabalgando, viajando, conociendo el mundo desde otra perspectiva.

    Alejos tiene un don especial para leer la mirada de los caballos. “Yo me sirvo cuando les sirvo a ellos”, aclara, añadiendo su admiración por la filosofía Tao, la poesía y o que él define como “música inteligente”.

    Y es que el susurrador de caballos posee cierto halo místico que nos ayuda a comprender esa conexión casi divina con estos bellos animales.

     

     

     

    Fuente e imagen originalmente publicados en s21.com.gt el 30/12/2012

     

     

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