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    Kenki Sato - Monje Budista y Jinete Olímpico

    ArtículoHistoria - Jinetesmartes 17 julio 2012
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    Kenki Sato, a sus 28 años, es un joven monje budista japonés del templo de Myoshoji, pero ante todo, es un joven deportista que además, participa en Londres 2012 a lomos de su caballo.

    Comenzando cada jornada con una oración, el jinete japonés sigue con la tradición familiar, ya que su hermano menor Eiken también recibió formación para convertirse en monje y participó en Pekín 2008, en las pruebas de equitación mientras que su hermana Tae, con 24 años, ha sido cinco veces campeona de Japón en saltos de obstáculos.

    Asimismo, su padre Shodo, Maestro en el templo de Myoshoji ya fue miembro del equipo japonés de equitación antes de las Olimpiadas de Moscú 1980, pero no pudo participar en esos juegos debido al boicot de Japón y otros países contra la ocupación soviética de Afganistán en 1979.

    En la actualidad, Kenki Sato se encuentra liberado de sus obligaciones religiosas, con el fin de que pueda centrarse en su preparación para la competición deportiva. Entre sus compañeros de equipo se encunatra otro jinete de quien también hemos hablado, Hiroshi Hoketsu, que con 71 años participa en los Juegos Olímpicos, en la modalidad de doma clásica.

    El país nipón lleva una sequía de ochenta años en cuestión de medallas olímpicas en equitación desde que el barón Takeichi Nishi lograse la plata en Los Ángeles 1932.

    Sato, sin embargo, ve su participación en los Juegos desde otro punto de vista: "Voy a aprender algo como ser humano cuando me encuentre con gente de diferentes religiones y lenguas", acorde con su filosofía de vida. "Lo utilizaré para alimentar mi trayectoria hacia la revelación espiritual como budista", añade.

    Acerca de su pasión por los caballos, Sato añade que también exista algo de inocente rivalidad familiar, ya que, participando su hermano en Pekín 2008, Sato estaba recluido en un templo Zen, en pleno periodo de aprendizaje para el sacerdocio: “Mi viejo Maestro me pasó a escondidas un recorte del periódico que hablaba de mi hermano, estaba tan emocionado que rompí a llorar", recuerda. "De alguna manera, en mi fuero interno, no quería ser superado por mi hermano pequeño y eso se transformó en una enorme energía que me ha permitido continuar mi camino como deportista".

    Tal fuerza debió hacer efecto pues en 2010, Sato conseguía el oro en la prueba individual y por equipos en los Juegos Asiáticos, acabando el año en el puesto número 35 del Campeonato del Mundo.

    Y es que su camino hacia la gloria deportiva la inició a los 7 años, cuando empezó a ser entrenado por su padre. "Pienso que se debe especialmente al hecho de que mi padre nunca pudo participar en unos Juegos". Su padre, que cuenta con 61 años, ha sabido combinar el budismo y la equitación, ya que creció rodeado de caballos en las montañas de Nagano, donde los equinos eran el único medio de transporte cuando era un niño.

    Empezó a practicar la equitación como deporte cuando estudiaba en la universidad budista de Tokio y posteriormente fundó un club de equitación cerca de su templo, en 1979. Cuando se le pregunta acerca de si tiene una espinita clavada por no haber podido participar en los Juegos de Moscú, Sato padre sentencia: "No vivo del pasado, simplemente fueron las circunstancias de la época".

    Sato hijo se entrena en Alemania, cerca de Stuttgart, con Michael Jung, vigente campeón del mundo y europeo de concurso completo, pero gran parte de su preparación consiste en la meditación, que el japonés realiza en casa. "Cuando me siento y cruzo las piernas, eso me tranquiliza y me da la impresión que puedo hacer cualquier cosa".

    Kenki Sato no cuenta sólo con la oración: "En principio, mi creencia recomienda no contar con los demás", sonríe. "Pero cuando la competición haya finalizado, creo que será importante darle las gracias a mi caballo, a mi mozo y a mi familia".

     

     

    Fuente: AFP

    Imagen: AFP / Nicolas Asfouri

     

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