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    Leonardo Medal García - Sobre la competición y la cría de caballos

    ArtículoHistoria - Jinetesviernes 26 julio 2013
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    Leonardo Medal no es sólo uno de los mejores jinetes del panorama español actual sino que lleva años dedicado a la cría de caballos en Manzaneda, Gozón. Es allí donde se le puede encontrar con más facilidad, cuidando de la cuadra, tanto la de competición y la de cría.

    A sus 52 años, su pasión por el mundo de los caballos sigue vigente, e incluso ha conseguido contagiar su afición a su hijo Leo.

    Medal, un año más, ha estado presente en la cita estival de Avilés. “Espero que me puedan ver muchos años más...Llevo muchísimos años viniendo al concurso de Avilés, desde los tiempos en los que se celebraba en el Suárez Puerta cuando era un chaval con pocos años más que mi hijo”..

    Leonardo es una de las mejores personas para hablar del concurso de El Forcón, una cita que sigue en cartelera año tras año a pesar de las dificultades: “Siempre ha sido un concurso muy tradicional. El problema que tuvo fue el escenario porque tras no seguir en el campo de fútbol hubo un peregrinar por distintos lugares, unos mejor que otros, hasta llegar aquí, a El Forcón”.

    Medal pone de relieve algo que ya acumula quejas y es que la actual ubicación del concurso “resta popularidad porque en el centro de la ciudad, en el Suárez Puerta o en La Magdalena, iba casi todo el mundo, y ahora está más centrado en la gente muy de la hípica. A nivel nuestro, de jinetes, es mucho mejor competir en unas instalaciones del nivel que tienen las de El Forcón”.

    Sin embargo, aunque Medal es un habitual de la cita avilesina, recuerda que “me costó bastantes años ganar por primera vez el Gran Premio, la prueba grande. En otros concursos por Asturias de la misma categoría ya había ganado, pero Avilés se resistía. Lo conseguí con un caballo que se llamaba Manchester pero no te puedo decir el año, sólo te puedo decir que tardé y que fue una victoria especial, de las que no olvidas”.

    La afición por el mundo ecuestre le viene a Leonardo desde niño pero, en sus propias palabras, “por generación espontánea, no tenía referencias en casa, mi padre era marino y mi madre violinista. A ella le gustaba ir a los concursos y me llevaba a verlos a Las Mestas. Lo mío fue una cosa natural, era un animal que me atraía mucho. De pequeño quería tener un caballo y aprender a montar, pero en ningún momento pensaba que el mundo del caballo iba a ser con el tiempo mi forma de vida”.

    En cuanto sus padres acceden a nutrir su afición, Leonardo se engancha como si de una droga se tratase: “Aprendí a montar y descubrí la competición y me aficioné de tal manera que aquí seguimos. La verdad es que me siento afortunado por hacer de mi pasión mi modo de vida, pero esto no es lo que parece, es muy sacrificado. Mi suerte es que soy una persona constante, tenaz, y hago lo que me gusta, es cierto, pero tener animales es algo vocacional y muy esclavo, hay que estar pendiente de ellos en todo momento”.

    En la actualidad el apellido Medal evoca una saga familiar, con su hija y su hijo compitiendo, aunque es el pequeño Leo el que destaca. “Le gustan los caballos, pero no creo que más que a su padre. Él lo ha tenido, lo tiene, más fácil que yo, con diez años tiene todos los medios que en mi caso no existían, pero reconozco que tiene talento y es muy competitivo. En eso es mejor que yo”. Además de padre, el jinete ejerce de maestro: “Por ahora estoy contratado como entrenador suyo, a ver si no me echa”.

    Respecto a la otra faceta del mundo ecuestre, Medal dedica prácticamente casi todo su tiempo en su yeguada en Manzaneda, donde cría caballos para su venta, además de los que tiene para competir: “Hace unos veinte años compré una finca en el concejo de Gozón, allí vivimos y allí tengo los caballos”. Reconoce que la cría no es algo fácil, pues “unos salen buenos y otros no tanto. Llevo más de treinta años criando y además de conocimiento hay que tener suerte”. Y respecto a la validez de los ejemplares para el salto de obstáculos, Medal tiene muy claro que “este deporte va muy ligado a la calidad del animal. Hay que ser buen jinete, pero el caballo es más importante, sin duda. Un jinete con buenos caballos evoluciona, pero con malos caballos no sale adelante por muy bueno que sea”.

     

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    Fuente e imagen: elcomercio.es


     

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