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    Los Jinetes del Pony Express

    ArtículoHistoria - Jinetesmartes 25 octubre 2011
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    "Men wanted", se leía. Y se buscaban hombres de verdad: quienes trabajaban para el legendario servicio de correos Pony Express podían llegar a arriesgar sus vidas para llevar los mensajes a caballo a través del salvaje Oeste. Este servicio de jinetes, inmortalizado en incontables películas y novelas, envió a su último cartero hace ahora 150 años.

    Hoy en día resulta difícil imaginar que una misiva tardara semanas en incluso meses en cruzar Estados Unidos. Por ejemplo, una carta de Nueva York a San Francisco pasaba primero por Sudamérica, pues el canal de Panamá aún no se había construido y el correo iba por tierra desde la costa atlántica a la pacífica. Desde allí, un barco lo transportaba a California, y semanas después el destinatario podría leer quién había sido elegido presidente o si había estallado la guerra entre Norte y Sur.

    Tres empresarios intentaron cambiar aquello, con una idea que en realidad era bastante vieja: jinetes transportando el correo por relevos. El problema era que en Estados Unidos el área entre las dos costas estaba poco desarrollada, con interminables llanuras, calurosos desiertos y nativos que cada vez se volvían más hostiles. Por no mencionar las Montañas Rocosas. Y a los carteros no se les permitía llevar armas.

    El Pony Express incluía unas 90 estaciones y contaba con 420 caballos constantemente al galope por las llanuras. Los caballos se cambiaban en cada estación, que distaba de la anterior unos 15 ó 20 kilómetros. Pero los jinetes tenían que aguantar un poco más, cuatro o cinco estaciones, antes de entregar el correo al siguiente compañero en un intercambio que no podía durar más de dos minutos. El trayecto más largo recorrido por un único cartero eran 384 millas, más de 600 kilómetros. El correo desde una distancia de 3.000 kilómetros tardaba diez días en llegar a su destino, y la velocidad tenía su precio: quienes utilizaban el servicio podrían llegar a pagar unos considerables cinco dólares.

    En aquella época había mucho correo, pues California estaba floreciendo tras la llegada de buscadores de oro, que comenzó en 1849. Además, la esclavitud había dividido la nación entre el Norte y el Sur, y el correo era muy importante a la hora de reunificarla, apunta el historiador Glenn Bradley. La ruta se extendía desde Saint Joseph (Missouri) a Sacramento (California). La llegada de la primera carta fue recibida con una fiesta en la que había música, baile y se lanzaron salvas al aire. Los jinetes del Pony Express podían llegar a ganar hasta 150 dólares al mes, en una época en la que los trabajadores no cualificados eran felices con cinco dólares al mes. Muchos de esos jinetes eran muy jóvenes, algunos de apenas 17 ó 18 años.

    Entre los carteros más legendarios figura William Cody, famoso por su férrea voluntad -y su endurecido trasero-. Después se convirtió en explorador, cazador de búfalos y también dirigió un espectáculo del Wild West que encandiló a público de todo el mundo, incluido el emperador alemán Guillermo II. Por aquel entonces, Cody era conocido como Buffalo Bill.

    El envío que más rápido transportó el Pony Express fue el discurso inaugural del presidente Abraham Lincoln, en 1861. Para ello se emplearon nuevos jinetes, y el mensaje llegó a la costa oeste en siete días y 17 horas. Pero entonces, el 24 de octubre de ese mismo años se abrió el telégrafo transcontinental a Sacramento, y el Pony Express cerró dos días más tarde. El servicio sólo había existido durante un año y medio. Se cerraron sus sedes en Patee House y Saint Joseph. Dos décadas después, un joven que estaba siendo buscado por todo el país murió de un tiro en una casa vecina. Su nombre era Jesse James, el bandido más famoso del salvaje Oeste, y tan pasto de leyenda como el Pony Express.

     

     

    Artículo e imagen publicados en diariodesevilla.es el 25 de octubre de 2011

     

     

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