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    Marta Renilla - Amazona española triunfando en la hípica estadounidense

    ArtículoHistoria - Jinetesviernes 15 noviembre 2013
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    Marta Renilla, española de 30 años, se ha convertido en una gran deportista dentro de la hípica, en modalidad de doma clásica, de Estados Unidos, donde su triunfo representa asimismo el de todas las mujeres hispanas.

    Renilla no puede ocultar su emoción y el gran cariño con el que recuerda que fue su madre Isabel quien le inculcó la pasión por el mundo de los caballos y que poco a poco se fue transformando en el gran "amor" de su vida. Agradece a Isabel su introducción en el mundo ecuestre a los ocho años de edad. "Al principio me daba un poco de miedo, pero luego junto a mi madre, que fue una apasionada de los caballos desde los 30 años, que los comenzó a montar, adquirí su pasión por ellos", recuerda Renilla.

    Por la carrera profesional de su padre, Antonio Renilla, la familia fue moviéndose por distintas partes de España y del mundo, incluido México y Estados Unidos, Marta, gracias a su primer caballo de competición, llamado Isenbrant, un hannoveriano de 5 años, comenzó a participar en campeonatos nacionales, y obtuvo sus primeras medallas e incluso pudo alcanzar el nivel de Gran Premio de doma clásica.

    "Isembrant fue el que me permitió dedicarme por completo a la doma clásica, aunque había hecho anteriormente todo tipo de modalidades dentro de la hípica", explica Renilla. "Había adrenalina en los saltos, pero cuando conocí la doma clásica me pareció algo increíble y un reto alucinante".

    Renilla demuestra tener los pies en la tierra al afirmar que tratar con los caballos no es nada fácil, sino todo lo contrario, algo muy complicado porque "la realidad es que estás tratando con un ser vivo", además de lo que conlleva hacerlo con la doma clásica.

    "Se trata de un baile clásico, una coordinación perfecta entre caballo y jinete, en cada uno de los movimientos, en cada segundo, en cada tranco, y la verdad que conseguir ese balance perfecto entre ambos, ese baile armónico es algo que lleva muchas horas, pero cuando se consigue te hace llorar", destaca la amazona.

    Renilla, que reside en Woodlands (Texas), posee, junto a su familia, una escuela y club hípico, y reconoce que la competición de la doma clásica es muy dura y los resultados sólo llegan después de haber realizado un gran esfuerzo y por lo tanto la única meta que siempre se ha establecido ha sido llegar a la competición y hacerlo lo mejor que pueda.

    Sus últimos logros han sido en torneos internacionales de Estados Unidos con el caballo "Presumido", un semental de pura raza española de 10 años, del ganadero Pablo Vázquez, que es, en palabras de la propia Renilla "su gran amor, el que le rompe el corazón" y con el que aspira a estar en unos Mundiales o Juegos Olímpicos.

    "Es el caballo que me ha llevado a los niveles más altos que nunca me imaginé llegar, que dome desde los seis años, ahora tiene 10 y mucho futuro por delante. Nos entendemos perfectamente, confío en él ciegamente, le quiero y es el que creo que puede llegar a triunfar", destaca Marta, "sólo tengo que verlo y montarlo unos trancos para darme cuenta si está bien, triste, que humor tiene".

    Además de "Presumido", su segundo preferido es "Místico", un hispano-lusitano, de siete años, al que ya prepara para el nivel de Gran Premio. Renilla tiene no sólo la ilusión sino el convencimiento que puede aspirar a estar en los próximos Juegos Olímpicos de Brasil 2016.

    "Tengo el caballo, las fuerzas y la ilusión de luchar por la oportunidad de estar en Brasil", admite Renilla. "Competimos al nivel de Gran Premio, el máximo de doma clásica, en el plano internacional, en Estados Unidos, pero siempre representando a España", aclara.

    Renilla tampoco tiene ninguna duda que la personalidad y la manera de ser de la mujer latina es favorecedor para la práctica de la hípica y especialmente en doma clásica. "Creo que el cariño que por lo general tenemos y la mutua pasión que demostramos a la hora de interactuar con gente y reírnos, querer, socializar, nos ayuda", valora Renilla. "Las mujeres latinas por lo general tienen mucho más apego y aprecio, nos gusta mucho más el contacto y por esa regla de tres vas a tener mucho más contacto con un ser vivo que es el caballo y el lo va a valorar cuando lo montes", señala.

    Renilla no duda tampoco de que las jóvenes latinas pueden demostrar también todo su talento en una especialidad deportiva como la hípica. "Mi consejo es que lo intenten porque cuando te engancha es lo mejor que te puede pasar en tu vida", subraya Renilla.

    "He sido la mujer más feliz del mundo desde que conocí a los caballos, y lo sigo siendo, y creo que moriré siendo la mujer más feliz del mundo, gracias a los caballos", concluye.

     

    Fuente e imagen: EFE

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