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    Mauricio Delcher - Jinete y Preparador

    ArtículoHistoria - Jinetesjueves 18 agosto 2011
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    «Voy a echar de menos todo, todas las cosas que forman mi día a día. He dedicado toda mi vida a los caballos. No he hecho otra cosa. Por eso, son días de mucha nostalgia. Reconozco que se me está haciendo difícil». Mauricio Delcher Poulies, nacido hace 75 años en Brochon, pueblo de la Borgoña francesa, se retira tras toda una vida ligada a los caballos.

    La nostalgia se apodera estos días del veterano Mauricio. No es fácil dejar atrás toda una vida de trabajo, «pero cada cosa tiene su momento en la vida. Hay que saber cuándo marcharse. Yo tengo muchos años, llevo mucho tiempo en esto, y creo que ha llegado mi hora. Son momentos muy duros, pero es ley de vida».

    La Segunda Guerra Mundial asolaba Francia a comienzos de los años 40. Mauricio Delcher era sólo un niño cuando se desplazó con su familia a París. A pesar de las bombas, la 'Ciudad de la luz' seguía celebrando las jornadas de carreras de caballos que tanto gustaban a sus ciudadanos. Allí trabaja el tío de Delcher, 'bookmaker' del hipódromo. Corredor de apuestas.

    Su tío amaba los caballos. Por eso, al ver a su sobrino le dijo: «Tú eres chiquitito. Serías un buen jockey. Pruébalo». Dicho y hecho. Consiguió la oportunidad de subirse a un caballo y el galopar de este magnífico animal le embrujó. Nunca más en su vida se separó de un purasangre. Sin embargo, en Francia escaseaban las oportunidades para montar y en 1959, por mediación del Coronel Caradilla, Mauricio encontró la oportunidad de montar en España con los históricos colores de la Yeguada Militar. Un prácticamente imberbe francés aterrizaba en el país con sólo 23 años. Nadie podía imaginar que aquel chaval iba a ser, 52 años después, el cuarto preparador con más victorias en el turf nacional.

    «Recuerdo perfectamente mi primera victoria como jockey en Donostia. Fue en el premio Diputación, con un caballo llamado 'Fandru'. Poco a poco fui mejorando, hasta que Blasco me puso sobre la mesa mi primer gran contrato. Fue mi mejor momento como jinete».

    Pero un percance se cruzó en su camino. Una importante caída le dejó secuelas irreparables en la cadera y no logró ser el mismo al volver a subirse a un pura sangre. Pero, caprichos del destino, su retirada prematura como jockey le permitió brillar como nunca antes lo había hecho como preparador, «una etapa maravillosa».

    Más de 800 triunfos

    'Okawango', 'Nitzana', 'El Campillo', 'Sua', 'Sand Falcon', 'El Cricri', 'Poinciana', 'Villa D'este'... nombres de grandes campeones que estuvieron bajo la batuta de Mauricio Delcher. Siempre tuvo un ojo especial para los caballos. Una mano especial para hacer campeones. Acompañado de grandes propietarios como Montsia o Nicholas Biddle, Delcher ha sido un entrenador de gran prestigio durante décadas.

    Muchos años de éxito en todos los hipódromo del país, en los que conquistó todos los grandes premios. Los trofeos del Derby, Memorial, Copa de Oro, Kutxa, GP de Madrid, Gobierno Vasco... descansan en sus vitrinas. Aunque de todos ellos, el más especial es «el Derby que gané con El Campillo», dice sin titubear. «Tengo muchos y buenos recuerdos, pero para mi ganar aquella carrera fue algo muy especial, sobre todo porque fue para Nicholas Biddle, una persona que me ha marcado mucho durante toda mi vida».

    A pesar de que su corazón tiene debilidad por 'El Campillo', «tampoco puedo olvidarme de otros como 'Nitzana' u 'Okawango'. Ganar el primer Kutxa con ella fue para mi muy emocionante. Y 'Okawango'... Es uno de los caballos más especiales que he tenido. Era muy bueno y honrado». El hijo de 'Don Roberto' fue uno de los mejores exponentes de la maestría y saber hacer de Mauricio.

    Era un caballo que adoraba San Sebastián y sobre el verde de Zubieta se exprimía al máximo en cada actuación. Ganador de la Poule de Potros, se llevó dos Gobierno Vasco consecutivos, ganándose un sitio eterno en el corazón de los aficionados.

    Cuando la carrera de 'Okawango' parecía llegar a su ocaso, Delcher lo convirtió en fondista. De la milla del Gobierno a los 2.400 metros de la Copa de Oro, en la que fue tercero del gran 'Persian Ruler'. La heroicidad tuvo su punto culminante cuando 'Okawango' cerró su carrera deportiva adjudicándose el Gran Premio de San Sebastián sobre 2.800 metros. Un cuento de hadas con un guionista de lujo, Mauricio Delcher.

     

     

    Publicado en diariovasco.com el 14 de agosto de 2011

    Imagen: José Ignacio Unanue

     

     

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