Todas las categorías
    • Todas las categorías
    • Caballos
    • Transportes
    • Accesorios
    • Servicios
    • Mascotas
    • Propiedades

    Pablo Hermoso de Mendoza - Reflexiones sobre el arte del rejoneo

    ArtículoHistoria - Jinetesmartes 08 enero 2013
    Compartir:

    Reproducimos una entrevista que el diario colombiano Colprensa/Vanguardia Liberal tuvo con el considerado como el mejor rejoneador del mundo, Pablo Hermoso de Mendoza, a las puertas de la nueva temporada por tierras latinoamericanas.

    ¿Qué sorpresas vienen para esta temporada? 

    Traigo 14 caballos, todas mis estrellas, exceptuando el caso de ‘Chenel’ que por una lesión en los ligamentos de su pierna derecha tiene que descansar alrededor de 6 ó 7 meses y unas novedades, el resto están todos aquí: ‘Ícaro’, ‘Van Gogh’, ‘Dalí’, ‘Manolete’, ‘Pirata’, un número importante de caballos con los que creo puedo hacer frente a una temporada de 10 corridas en Colombia. 

    ¿Quiénes conforman su equipo? 

    Mi equipo consta de varias personas: parte de gente de México, España, algunos franceses y otros que han venido de Colombia a España a especializarse en este arte, ellos conocen mucho más de los imprevistos que puedan surgir y siempre los resuelven con gran facilidad. 

    ¿En estos años ha evolucionado el toreo a caballo? 

    En la última década sí lo ha hecho. Se ha transformado totalmente, se ha llegado a unos niveles que se pensaban casi imposibles, por ejemplo rosar al toro, que el caballo se deje acariciar por los pitones con una libertad suprema. Antes, el caballo iba muy forzado a su trabajo con una sensación que parecía temerle más al jinete que al toro, ahora vemos que se ha conseguido que el caballo disfrute lo que hace, como un juego. 

     

    ¿Hay futuro en el rejoneo? 

    Cada vez hay muchas más opciones para que haya un número nutrido de gente joven que quiera torear a caballo y conocer esta disciplina. La verdad es que le auguro un porvenir muy bueno, habrá modificaciones, tal vez porque los hombres nos transformamos siempre, a lo mejor en un camino donde se pueda hacer un espectáculo donde se eviten las partes duras de asimilar por parte del público. Tenemos mucho camino por evolucionar y ojalá que el toreo siga con esa fuerza y esa intensidad que ahora tiene. 

    ¿Cuáles son las cualidades de un rejoneador? 

    Aquí se mezclan varias cosas, una es la equitación, uno debe conocer este arte, cómo manejar un caballo y cómo entenderlo al máximo, lo que se debe hacer en cualquier tipo de alta competición ecuestre. Luego está la parte tauromáquica, uno debe conocer las reacciones del toro, su embestida, los terrenos, las distancias que recorre y cómo se debe afrontar eso. Cuando uno tiene esas dos cuestiones hay que unirlas, se trata de una trilogía: el Caballo, el toro y uno, donde la mente termina siendo la que pone todo eso de acuerdo. 

    ¿Sus corridas se preparan? 

    Uno no debe traer cosas hechas desde la casa porque no sabe cómo va a atacar el toro, cómo va a embestir, entonces uno debe tener todo un acople con el caballo. La mente debe estar despejada para cuando uno sale empezar a crear, lucir, además se debe mirar cuál de los caballos se amolda al toro, a su velocidad, a su embestida, para que la obra termine siendo lo más bella posible. 

    ¿Cómo es el entrenamiento de un caballo de rejoneo? 

    Es un trabajo muy difícil que puede llenar tu vida. El caballo en principio comienza una preparación como la de cualquiera para que se mueva con la mayor fluidez posible, que tenga buen equilibrio, que su musculatura esté preparada para soportar los movimientos que sean lo más rápido posible y que los ejecute en el menor tiempo, porque indudablemente de ello depende su vida. A eso hay que sumarle una parte estética: el caballo todo lo tiene que hacer con armonía, porque estamos ofreciendo un espectáculo de cara al público que debe de ser majestuoso, lindo, incluso despacioso en muchos momentos. 

    A las reacciones del Caballo hay que sumarle su miedo natural. En su ambiente natural él tiene miedo de cualquier cosita, es un herbívoro que huye cuando se siente agredido, de alguna manera hay que cautivarlo, robar su alma para que se enfrente a una situación tan extrema de jugarse la vida. Llegar a ello puede tomar dos tres años, o toda una vida, para poder llegar a esa compenetración máxima de meterse dentro de su espíritu y que prácticamente la mente del rejoneador sea la que manda todas las órdenes a toda parte del cuerpo del equino. 

    ¿Cómo encuentra el caballo ideal para rejonear? 

    La elección del caballo es una de las partes más difíciles de esta profesión. Primero hay un flechazo, una atracción hacia el animal, algo que te llama para trabajar con él. Debe haber un feeling, un principio de enamoramiento. Luego debe haber prioridades como el valor, un caballo sin valor no se puede trabajar, es como darte con una pared de hormigón. Luego, él debe tener una estética, movimientos bellos, armónicos que la gente se identifique, un caballo que se convierta en una especie de ídolo de masas. Así lo fueron y han sido ‘Cagancho’, ‘Chenel’, ‘Chicuelo’ y ‘Labri’. Pero la parte más importante es que uno sea capaz de ser uno solo con él: hay veces en que uno no se mueve en la misma línea de energía, que no puede acoplarse, algo que no deja que uno se fusione, lo más importante es que se pueda ser uno con el caballo. 

    ¿Es decir, que hay caballos que usted ha criado pero ha descartado? 

    Hay un porcentaje: a lo mejor de 100 caballos que uno pruebe, 80 que no aprueba. Hoy en día con mucha genética, por lo que hay muchos caballos capaces de torear. Pero que uno se identifique, que se pueda llegar al gran nivel, a sentirse en su pleno, me atrevería a decir que no hay más de un 2 por ciento que llegan a ese nivel máximo de unión con el torero. 

    ¿Es usted el único que monta sus caballos? 

    Tengo un equipo que me apoya en algunas de las fases, en el cuidado del caballo, en un entrenamiento pie a tierra para que ellos tengan un tono muscular óptimo, en el entrenamiento primario y básico. Pero cuando necesitas compenetrarte con el caballo, enseñarlo, en ese momento yo soy el que los monta, nadie más monta mis caballos, es algo que yo sólo hago. Me molestaría que mis caballos los fuera a manejar otra persona, es como si a Dalí le dices cuándo pintar un cuadro, que deje que lo coloree otro pintor o que le dé forma, eso no sería lo mismo, no sería una obra propia.

     

    Contenido relacionado:

    El camión-remolque de caballos de Pablo Hermoso de Mendoza

     

    Entrevista e imagen originalmente publicados en vanguardia.com el 04/01/2013

     

     

    Artículos
    Suscríbete al boletín