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    Sonia Villalba - Amazona Paraecuestre

    ArtículoHistoria - Jinetesjueves 17 mayo 2012
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    Una vez están encima del caballo, nadie distingue un jinete discapacitado de uno que no lo es. ¿Por qué? Porque el caballo no iguala a todos y se convierte en nuestras piernas.

    Aquellos jinetes discapacitados físicamente acostumbran a subir al caballo a través de una rampa, en especial quienes hacen uso de una silla de ruedas. Acercando la rampa hasta el lomo del caballo donde, con la ayuda de otras personas, se acuesta hacia abajo horizontalmente. A continuación, suelen ser los acompañantes quienes ayudan al jinete a colocar sus piernas de forma que quede sentado a horcajadas. Una vez listo ya puede cabalgar con normalidad.

    Los jinetes y amazonas que participan en la modalidad de paraecuestre suelen sufrir alguna discapacidad física o psíquica. En Venta de Caballos ya hemos visto el caso de jinetes con discapacidades físicas como Juan Domínguez-Manjón, Elena Peropadre o David de la Iglesia. Ahora conocemos a Sonia, una joven madrileña de 33 años con un 68% de discapacidad psíquica.

    Actualmente es la única amazona discapacitada psíquica que participa en competiciones paraecuestres españolas y en su carrera cabe destacar su participación en los Juegos Olímpicos de Sidney en el año 2000.

    La madre de Sonia explica que la amazona lleva más de 10 años dedicándose por entero a la hípica, tanto en las modalidades de salto como en doma. «Hasta los lunes, que es su día libre, acude a ver a su caballo y a limpiarle la cuadra, es como si fuera su hijo». Empezó con salto de obstáculos y entrenaba con otros jóvenes sin discapacidad que la aceptaron como una más. Su madre, además, ve importantes progresos en la joven desde que monta a caballo. Por ejemplo, a Sonia le cuesta ponerse recta, pero en estos años ha conseguido corregir la postura curvada de su espalda.

    Sonia entrena con mucha disciplina y con la máxima atención a su preparador y no duda en recostarse de vez en cuando para abrazar a su caballo. «Requiere mucho trabajo, pero luego se agradece», explica la joven.

    Para ella, la doma, que requiere aprenderse las reprises, es decir, los pasos de una coreografía para «bailarla» con el caballo, es «como hacer una oposición a notario», cuenta su madre, quien explica que la capacidad intelectual de Sonia es el de una niña de ocho años. «Pero está mucho más espabilada», matizan quienes la conocen.

     

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    Fuente e imagen: lasprovincias.es / Juantxo Ribes

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