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    AETANA - Terapias con animales para patologías humanas

    ArtículoProductos y Servicios Equinosjueves 06 marzo 2014
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    Caballos, perros y gatos han acompañado y convivido con el ser humano a lo largo de su historia. Las terapias asistidas con animales han alcanzado en la actualidad el rango de ciencia y ocupan un espacio cada vez mayor entre las técnicas tradicionales de abordaje de patologías emocionales y físicas.

    Los animales ayudan en el abordaje de los trastornos físicos y emocionales de forma diferente pero de forma complementaria a la medicina tradicional. Las personas que pueden beneficiarse de la psicoterapia con animales suelen presentar trastornos asociados a la depresión, la ansiedad, las adicciones o la alimentación y exige la participación de psiquiatras y psicólogos.

    En el ámbito físico, como en el autismo, el síndrome de Down o la discapacidad motora, los especialistas implicados pertenecen al ámbito de la fisioterapia, las terapias ocupacionales o la psicopedagogía. Asimismo, la figura del veterinario cobra especial relevancia en estos equipos multidisciplinares.

    Según indica Isabel Salama, presidenta honoraria de la Asociación Española de Terapias Asistidas con Animales y Naturaleza (AETANA) y psicóloga clínica, los terapeutas requieren una formación científica y permanecer en constante formación ya que cada caso debe ser analizado detenidamente antes de ser asignado al animal más idóneo.

    Salama, psicoterapeuta que dedica gran parte de sus esfuerzos a promover el uso de animales en determinados casos, deja claro que éstos no son los terapeutas y que no curan. Los caballos, perros y gatos que participan en estos tratamientos alivian con su cariño las afecciones y participan en la mejoría de los pacientes.

    La presidenta de AETANA señala también la importancia de que los animales sean escogidos desde su nacimiento, teniendo en cuenta el lugar jerárquico que ocupan en la manada. Los más adecuados son los pequeños menos dominantes y reactivos entre sus iguales. Desde que son elegidos pasan por un entrenamiento continuo en el que se utiliza el adiestramiento en positivo, carente de presiones y basado en la compasión y el cariño.

    Además, se debe asegurar que los animales reaccionarán de forma adecuada ante cualquier incidencia durante la terapia. Por tanto, factores como gran docilidad y baja reactividad, así como la existencia de una comunicación fluida entre animal y terapeuta, permiten resolver las situaciones inesperadas que se presentan durante las sesiones.

    El uso de terapias asistidas con animales comenzó a profesionalizarse a mediados de la década de los 90 del siglo pasado. La demanda de estos servicios ha ido aumentando con los años del mismo modo que también son más los profesionales que se interesan por formarse como terapeutas.

    En este sentido, Salama, pionera y formadora en terapias con animales, comenta que quienes más acuden a las consultas en busca de estos tratamientos complementarios a la medicina clínica son padres que intentan por todos los medios mejorar los trastornos físicos o emocionales de sus hijos.

    Con este bajage, el futuro de esta disciplina pasa necesariamente por la puesta en marcha de más centros profesionalizados en los que los pacientes puedan convivir con los animales durante estancias cortas, actuaciones que podrían ser especialmente eficaces en los casos de drogodependencia, sentencia Salama.

     

     

    Fuente e imagen: tribunaavila.com

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