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    Botones confeccionados con huesos de caballo

    ArtículoProductos y Servicios Equinosjueves 26 abril 2012
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    En los trabajos para instalar un sistema de recogida de basuras en el cruce de las calles de Taulat con Lope de Vega, en el barrio de Poblenou, en Barcelona, los arqueólogos comenzaron a excavar con la intención de localizar un refugio de la Guerra Civil. Sin embargo, los restos arqueológicos con los que se encontraron cuando llevaban excavado un metro era un depósito masivo de animales que habían conservado su forma anatómica.

    Unos 45 ejemplares de especies animales diferentes entre los que se encontraban, al menos, ocho caballos, bóvidos, perros y gatos. Pero lo que más sorprendió fue comprobar que a los caballos les faltaba parte de su esqueleto. En concreto los metacarpos y metatarsos de los extremos de sus patas. Junto a los equinos también se encontraron varias láminas de hueso que había sido utilizado para fabricar botones.

    La empresa Actium realizó los trabajos en julio de 2010 que se encontró con que la arena de la playa, en ese substrato dificultaba la datación de los restos. Para complicarlo aún más, entre los huesos aparecieron restos de cerámica de romana, moderna y contemporánea. Finalmente tuvieron que enviar parte de una de las mandíbulas de un caballo a un centro de datación italiano que aseguró que los restos no eran anteriores a la segunda mitad del siglo XIX.

    De este modo los arqueólogos descubrieron que era una práctica habitual en la Francia de la Edad Media, confeccionar botones con esos huesos. Así, las hemerotecas mostraron referencias acerca de media docena de empresas que hacían botones en ese momento en Barcelona, y de ellas, sólo una en la que se hablaba de caballos.

    En esa hemeroteca, una pequeña nota con fecha de 23 de julio de 1884 denunciaba que los vecinos de la calle del Parlament se quejaban del olor que despedían los huesos situados en unas cuadras para caballos que había junto a una fábrica para botones. Estaba claro que esta actividad, si bien era generalizada en la ciudad, causaba cierto malestar entre los vecinos.

    El equipo de arqueólogos decidió superponer un plano de la Barcelona de 1855 con la localización del yacimiento, y descubrieron que allí, en ese momento, había un patio de una construcción de dimensiones notables, posiblemente una instalación industrial. Quizá la fábrica de botones que explicaría que se enterraran con los animales los restos de fabricar botones.

    ¿Qué queda de esta actividad? En dos de las mercerías de mayor tradición de la ciudad: Santa Anna y La Selecta, aseguran que se venden botones de asta y de cuerno, pero no de hueso de caballo, y que existen materiales que lo imitan y son buenos sustitutos. Cerca del yacimiento, en la calle de Ávila, Botondor fabrica botones desde 1950. Quizá por ser posteriores en el tiempo aseguran que nunca han utilizado huesos de caballo para sus botones.

     

     

    Artículo e imagen orginalmente publicados en elpais.com el 28/02/2012


     

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