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    Fundación Carriegos - Gran éxito en su proyecto de hipoterapia

    ArtículoProductos y Servicios Equinoslunes 04 noviembre 2013
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    Los éxitos del primer programa de hipoterapia de la Fundación Carriegos dirigida a personas con enfermedades mentales no se han hecho esperar demasiado.

    Las estadísticas hablan por si solas:

    - El 42% de las personas atendidas han desarrollado un comportamiento más activo y cooperativo que ha conllevado consigo una mayor implicación en la toma de decisiones.

    - El 75% ha mejorado la autorregulación de la conducta.

    - Un 83% utilizan de forma autónoma las normas básicas de cortesía en el trato además de mantener hábitos saludables.

    - Un 58% mejoraron las habilidades de interacción social y su capacidad de conversación y expresión de emociones

    - Un 49% han mostrado mayor agilidad y coordinación en sus movimientos

    - El 42% mejoraron su tono postural

    - Un 91% ha sido capaz de crear un vínculo emocional con el caballo

    Estos datos son facilitados por la psicopedagoga Noemí González Rubio, una de las personas organizadoras de estas sesiones que han contado con la colaboración de Alfaem Feafes-León en una experiencia pionera de equinoterapia en León que ha favorecido a una docena de usuarios.

    Luis, uno de los favorecidos con esta terapia afirma que cuando Noemí le comentó si podía acudir a las sesiones con caballos «Yo dije que sí sin pensarlo dos veces». Luis vive con un diagnóstico de enfermedad mental y nunca antes había tenido contacto con los caballos. Aunque se muestra algo parco en palabras al principio, enseguida se abre al empezar a recordar los nueve meses del programa: «He hecho cosas que no me imaginaba que podía hacer y me siento orgulloso, como trotar y montar a caballo», asegura.

    Luis es capaz de explicar con todo detalle cómo pasó «de la mantilla doble, con la monitora detrás para quitarnos el miedo, a la mantilla simple con montura y solo, por la pista y por fuera». Durante nueve meses, una vez por semana, ha trotado por un nuevo mundo que le ha dado la oportunidad de conocer a los caballos, darles de comer, acariciarlos y montarlos. Y siente que, gracias a la hipoterapia, siente «que me relaciono más con la gente, me da satisfacción y sensación de superación».

    Y no es el único. Modes, otra usuaria, lo corrobora: «Me he beneficiado mucho aunque no era partidaria de venir. Me obligaron mi hermano y mi hija y ahora estoy encantada». Le encanta montar a Baloo y sus hazañas en la equinoterapia son conocidas por toda la familia. Para Bernardo, el tiempo con los caballos ha supuesto «salir de la monotonía del centro ocupacional». Después de diez años en tratamiento psiquiátrico, siente que la experiencia de la montura supone un claro avance en su estado. «Cuando bajo del caballo me siento tranquilo y poder mantenerme en él me da seguridad», aclara.

    El vínculo emocional con el caballo sirve, en la mayoría de estos pacientes, para reforzar la capacidad de las personas con enfermedad mental a la hora de afrontar situaciones de estrés. «Ninguno de los pacientes ha sufrido crisis o ingreso en la unidad de agudos de psiquiatría por descompensación en su patología», precisa Raquel Martínez, coordinadora del programa de equinoterapia en Alfaem Feafes-León.

    Charo ha sido una de las últimas en incorporarse al programa. «Tuve un ingreso hospitalario y no empecé hasta que salí, en octubre», explica. Con el paso del tiempo y el contacto con «San As», como ella llama a su caballo preferido, «me ha aumentado la autoestima y sentía una relajación tremenda». Las malas emociones se disuelven, se deja paso a sentimientos de «ternura, amor, un cariño tremendo». Y no solo lo afirma Charo, ya que su psiquiatra lo corrobora: «Me ha dicho que he mejorado mucho, que hay un cambio completo en mí». Esa usuaria destaca especialmente «la paciencia de las maravillosas monitoras y la convivencia entre nosotros».

    Amador, de 33 años, se siente especialmente orgulloso de su logro porque «en mi familia ha habido afición y lo he hecho bien. En cuatro o cinco días pude ir solo y me han dicho que tengo cualidades». Su favorito es Romero, «por las hechuras», dice como el mejor entendido en la materia. El afecto hacia el animal y su contacto facilitan la expresión de sus sentimientos. «Normalmente me cuesta expresarme con la gente y el con el caballo me resulta natural», explica.

    La evaluación concluye que «el 66% de las personas que participaron en el programa han mejorado su autoconfianza y autoestima y un 49% se siente integrado satisfactoriamente en el grupo de participantes y en la dinámica de la actividad».

    Para otro de los usuarios, Nacho, el programa ha significado descubrir sensaciones nuevas y aumentar la convivencia con otras personas. En la pista, uno de los ejercicios que supone para él un gran reto es encajar unos aros de plástico en una barra que está por encima de su cabeza manteniendo el equilibrio sobre la montura. Su altura no le permite encajar muchos aros, pero se mantiene firme y seguro sobre el caballo que es el objetivo que se buscaba. Por este motivo, los logros son aplaudidos por parte de compañeros y de las monitoras que observan el ejercicio.

    Los caballos reciben un entrenamiento especial, de, al menos, tres meses, para cumplir con su misión terapéutica. Los seleccionados pasan un riguroso filtro y una vez que forman parte del programa «necesitan un mantenimiento diario», explica Álvaro de la Puente, gerente de la Fundación. Son caballos de carácter apacible y noble, de buenas actitudes y maneras y que toleran el trabajo rutinario, generalmente en torno a los ocho años de edad, cuando ya poseen un carácter estable. Aún así, cuando tienen una «carga de trabajo hay que darles descanso» porque los caballos «también sienten todas las emociones que las personas descargan sobre ellos», señala de la Puente.

    Todos sienten mucha pena porque el programa llega a su fin por esta temporada. «Hemos buscado financiación para continuar el próximo curso y algo tenemos, pero de momento sólo para seis », expone Rosa Conde, gerente de Alfaem Feafes-León. Se trata de una actividad muy costosa. «Es la primera vez que realizamos la actividad con un grupo de personas con enfermedad mental», señala Álvaro de la Puente. El coste de la sesión es de 54 euros. «Las familias y las personas afectadas no pueden permitirse este precio y conseguimos que la Fundación Iberdrola nos financiara con 20.000 euros, de tal manera que los usuarios tienen han pagado 40 euros al mes», añade Conde.

    Para la próxima temporada aspiran a conseguir suficiente financiación, 38.000 euros, para proseguir con la terapia ecuestre con un grupo de 12 personas y organizar un campamento de 25 días en la finca El Caserío, de Villarrodrigo de las Regueras, para personas con enfermedad mental de las sedes de Alfaem Feafes-León en Ponferrada, Astorga, Villablino y la capital.

    La presidenta de la asociación, Asunción Sedano, lamenta que sólo pueden disfrutar de las nuevas terapias las personas que tienen recursos debido al golpe que los recortes sociales han dado a las organizaciones que trabajan con la enfermedad mental. «Estas cosas novedosas son muy importantes para promocionar la vida independiente y aunque cuesta mucho trabajo sacarlas adelante no podemos rendirnos», subraya.

    Alfaem Feafes-León atiende a más de 300 personas y sigue adelante con el proyecto de la residencia pese a que la Junta no ha cumplido su compromiso de aportar el 70% de la financiación. La residencia debería estar finalizada en junio de 2013, pero sólo se ha conseguido sacar adelante el proyecto, para el que la Consejería de Familia aportó 200.000 euros.

     

     

    Fuente e imagen: diariodeleon.es

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