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    Real Sociedad Hípica de San Sebastián

    ArtículoProductos y Servicios Equinosmiércoles 19 marzo 2014
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    La Real Sociedad Hípica de San Sebastián se fundó en 1916, hace casi un siglo, con el objetivo de fomentar la práctica de la equitación en la capital donostiarra.

    De hecho, todo aquel que haya acudido a la ciudad vasca para participar en una competición hípica debe haber pasado casi obligatoriamente por las instalaciones instalaciones del club que preside actualmente Alberto Catalán.

    El centro cuenta con unos aproximadamente 200 alumnos que aseguran la continuidad de la institución y la práctica del deporte hípico en la ciudad.

    La Hípica de San Sebastián es todo un símbolo de la elegancia en el mundo de la equitación. Sonia Ortiz de Urbina, técnico deportiva y veterinaria, es la encargada de impartir las clases, que durante invierno, se imparten de martes a domingo en las instalaciones de Loiola. No se permiten alumnos menores de 8 años de edad por motivos de seguridad y el más veterano, Fernando Martínez de Albornoz, cuenta con 82. Y sigue compitiendo a un gran nivel.

    Existen cuatro tipos de clases. Para las personas que se inician en la equitación suelen adquirir estos primeros conocimientos en un curso de un  par de meses de duración. Entonces el alumno pasa al nivel dos de iniciación, donde el conocimiento es un algo más profundo mientras se realizan los primeros ejercicios con el caballo.

    Posteriormente se empieza con lo que denomina fase de perfeccionamiento, con los primeros contactos con la doma clásica y el saltos. Finalmente, cuando el alumno ya ha alcanzado cierto grado de cononcimiento se opta por la especialización, donde el alumno se decanta por una de las dos disciplinas que se imparten en el club: el salto y la doma.

    El entorno de las instalaciones del club hípico es algo particular: se encuentra rodeado de cemento y carretera por los cuatro costados. Por este motivo la Hípica no puede acoger la práctica de raids ni nada que implique campo a través.

    Por este motivo, la actividad del club se centra en organizar concursos mensuales de saltos y competiciones de doma clásica cada dos o tres meses.

    Dado que la doma exige más habilidades que el salto en cuanto a precisión y armonía en los movimientos, la mayoría de los alumnos se especializan en salto, donde «puedes obtener resultados de forma más rápida y hay más emoción y adrenalina. La doma es más repetitiva y exige paciencia», aclara Catalán.

    La Sociedad Hípica de San Sebastián cuenta actualmente con 20 caballos de clases y 60 particulares. Los primeros son caballos cruzados con pura raza española, perfectos para la tarea a la que son encomendados por su tranquilidad y la nobleza. Ideales para las clases de iniciación y para aquellas personas que experimentan un primer contacto con el caballo. El centro reserva para las competiciones a los caballos de raza centroeuropeas, holandeses o belgas además de PRE.

    Dejando a un lado las clases, los concursos y las competiciones, Sonia Ortiz pone de relieve la gran importancia del cuidado de los caballos. Ella misma se encarga de ello con suma dedicación y cuidado. La limpieza diaria, las vacunas y toda  aquella tarea que esté directamente relacionada con el bienestar tenga que ver con que los caballos estén bien atendidos forma parte de su responsabilidad.

    Alberto Catalán, presidente del club, reconoce que si bien la hípica es un deporte aún minoritario en la ciudad, merece la pena dar un primer paso y adentrarse en él: «Una de sus particularidades más evidentes es la relación que entablamos con un animal, en este caso el caballo. Es un desconocido para muchos, por eso recomendamos a los interesados que visiten nuestras instalaciones».

    Además, los inicios son de lo más interesantes: «Se acaricia a los caballos y se va conociéndolos. Al comienzo es normal que haya cierta incertidumbre, pero los caballos son muy tranquilos. Ofrecemos al cliente el bono de promoción, diez clases a diez euros cada una para dar los primeros pasos».

    Las clases son reducidas porque se busca una atención individualizada de la profesora y la seguridad es sagrada: «No monta nadie que no esté asegurado. En los primeros días tiene que crearse un vínculo especial entre el caballo y el alumno».

    Las instalaciones de la Real Sociedad Hípica de San Sebastián se componen de diez naves de boxes, una pista de geotextil, dos picaderos cubiertos y una pista central de competición.

     

     

    Fuente e imagen: diariovasco.com

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