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    Un Nuevo Sistema de Graduación de Lesiones Podría Salvar la Vida de Equinos

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    Alumnas mexicanas graduadas en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y apoyadas por la Universidad Nacional Autónoma de México, han desarrollado un sistema de control y monitorización que permite evitar sacrificios de caballos por lesiones gracias a una detección precoz.

    En el Segundo Coloquio de Ingeniería Biónica y organizado por los alumnos de la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA) del IPN, realizado en marzo de 2013, Andrea Verónica Curiel Obregón y Julia Viridiana Hernández, alumnas del centro, presentaron el diseño de un nuevo prototipo que detecta las lesiones en caballos a tiempo para poder tratarlas adecuadamente y evitar, de esta manera, el temido final que conduce al sacrificio del animal.

    En concreto, las investigadoras pusieron de relieve que se pueden establecer cinco grados a la hora de medir las lesiones. Si éstas son detectadas en las dos primeras etapas de la escala, tienen grandes posibilidades de ser curadas. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, no es hasta el tercer grado cuando se manifiesta la torcedura, lo que en muchas ocasiones sentencia al animal a ser sacrificado.

    El prototipo diseñado combina un electrocardiograma (ECG) y una frecuencia de amplitud del tranco (o pisada del caballo) para detectar una lesión en las primeras etapas, pruebas que se realizan en laboratorios especializados. “La mayoría son propiedad de institutos de investigación y están fuera del país”, señala Verónica Curiel, quien añade que “en la Facultad de Ciencias del Deporte el análisis biomecánico de la locomoción equina se basa en el uso de técnicas de visión artificial”. Sin embargo, con este tipo de tecnología se limita el espacio de movimiento del caballo en un entorno controlado por las cámaras. El ECG mide los signos vitales al mismo tiempo que censa el ángulo y la distancia de la pisada para detectar si el animal sufre alguna lesión.

    Es por esto que el diseño se ha llevado a cabo de forma inalámbrica, con pilas recargables y electrodos que les son colocados al caballo con una pechera acolchada unos cinco centímetros por encima de cada articulación para evitar hacer daño al caballo. “Lo hicimos pensando en la comodidad del equino, ya que en ocasiones pueden ponerse nerviosos por los cables” indica Viridiana Hernández. “El método se basa en un rango de grados que mide las extremidades y se hace un cálculo en el que se basan para medir cuando en un paso del animal hay dolor. Es como los humanos, que no pisamos bien para evitar la dolencia”.

    El proyecto, que podría lanzarse al mercado a un coste accesible, “ayudaría a los dueños, pues ya no tendrían pérdidas millonarias al tener que sacrificar a sus animales”, señala Verónica Curiel.

    Las alumnas, que han invertido cerca de un año y medio en el desarrollo del proyecto, tuvieron que realizar una serie de pruebas para comprobar los resultados a través de veinte caballos de distintos tamaños, La mayoría de los equinos fueron cedidos por la UNAM, además de poner a disposición de las dos alumnas el apoyo y ayuda del profesorado. “La UNAM nos ofreció un gran apoyo para el desarrollo de pruebas, imagina que se juntara más seguido con el IPN, cuántos proyectos no podrían realizarse”, concluye Curiel.

     

     

    Fuente e imagen: milenio.com / Sandra Perdomo

     

     

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