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    Juan Lavín - Adoptante de caballos

    ArtículoSolidaridad Ecuestreviernes 06 septiembre 2013
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    Desde VdC queremos aportar nuestro granito de arena en ayudar a paliar el sufrimiento de los peludos con una sección de anuncios de caballos destinados a la adopción, apadrinamiento y acogida. Si crees que puedes echarles una mano, ¡ni lo dudes!

     

    Al poco tiempo de operarse de una lesión articular y estando en reposo, vio por televisión que el Ayuntamiento de Camargo trataba de identificar al propietario de dos caballos, una yegua y un macho de 15 años, que habían aparecido en estado de desnutrición en una finca cercana a una zona del término municipal conocida como la Maruca.

    Juan Lavín, vecino de Santander de 71 años, intuyó entonces que, de no aparecer el dueño de los caballos, éstos acabarían siendo sacrificados. Y decidió ir a visitarlos. «Daban pena. Me entraron ganas de llorar. Se les juntaba una costilla con la otra». Así que salvar a esos dos animales se convirtió en el pensamiento de Juan.

    De hecho, el municipio de Camargo, es actualmente uno de los puntos de la región cántabra donde más animales son arrojados a su suerte. Además, el protocolo que articulan los ayuntamientos en estos casos establece que si en los diez días siguientes a su recogida de la vía pública nadie pregunta por ellos, se les sacrifica.

    No fue el destino para Blanca y Asturcón, los dos mestizos que hallaron una nueva vida y fuente de salvación en la finca que Lavín posee en el barrio de La Cotera, en Liaño. Los animales presentan un aspecto saludable, han cogido algo de peso y se han integrado a la pequeña manada de caballos que la familia de Juan tiene en la parcela. «Son muy dóciles. A los pocos días de traerles les ensillamos y montamos y se notaba que estaban acostumbrados al contacto con el ser humano. Sobre todo la yegua», comenta Juan poco antes de que Blanca, que luce una notable panza, se muestre algo nerviosa. Y es que está preñada de cuatro meses.

    Aunque lleva poco más de un mes en Liaño, Blanca se ha hecho con el lugar. «Es la que manda», comenta un familiar de Juan que trata de apaciguarla ofreciéndole un cuenco de maíz. Su futuro en la finca será el del uso recreativo, como el resto de los caballos con los que comparte finca, convirtiéndose, así, en una de las pocas vagabundas que ha encontrado una familia de acogida.

    Blanca y Asturcón aparecieron el 29 de mayote 2013 en la zona de la Maruca de la localidad cántabra. La Policía Local recibió el aviso de que había dos caballos sueltos y, tras comunicarlo al Ayuntamiento, una vecina de la zona les acogió en su parcela hasta que el centro Cecapa, adjudicatario del servicio de recogida de animales vagabundos en el municipio, se hizo cargo de ellos.

    Como no se podía acreditar su procedencia al carecer de microchip y no se pudo identificar al propietario de los equinos, el Ayuntamiento emitió un bando para que, en el plazo de diez días naturales, los dueños les pudieran recuperar. Mientras tanto, fueron desparasitados, alimentados y acogidos en el centro. Se les puso además un microchip y se les otorgó el correspondiente pasaporte.

    El proceso que siguió el Ayuntamiento es el habitual cuando aparecen animales en la vía pública y tiene un coste para las arcas municipales siempre y cuando el propietario no aparezca. Si este es el caso -aunque pocas veces sucede- la normativa establece que debe ser el dueño quien asuma los gastos de alojamiento y manutención de los animales más la correspondiente sanción que puede alcanzar los 3.000 euros. En el caso de Blanca y Asturcón, la broma alcanzó los 752 euros y se hubiera incrementado a cerca de 100 euros más en gastos de incineración y eutanasia si Juan no hubiera aparecido.

    Sin embargo, Juan cree que antes del coste material que acarrea esta problemática, existe una cuestión moral de peso. «La gente que abandona a los animales no merece la pena vivir», sentencia el adoptante.

     

     

    Fuente e imagen: eldiariodemontanes.es


     

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