El barb Español lleva en sus raíces al caballo Andaluz y al Jennet Español. Ambos habían evolucionado del caballo Barb de Africa del norte, que fue traído a la Península ibérica tras la invasión mora de España en el año 711. En América, el Barb Español prevaleció en las áreas de asentamiento español en el Sudeste y el Sudoeste. En el Sudeste, el Barb Español proporcionó la base del linaje de los caballos indios Chickasaw y Choctaw. En el Sudoeste, se convirtieron en los caballos de los primeros vaqueros españoles y más tarde mexicanos.
Con los años, el Barb Español estuvo cerca de ser absorbido dentro de la población general de caballos. La supervivencia de la raza hoy se debe a la cría especializada, en pequeña escala, llevada a cabo por unas pocas familias y rancheros. Desgraciadamente, pocos archivos se guardaron y no se hizo ningún esfuerzo por registrar esta única y rara raza de hasta la formación de la Asociación de Criadores de Barb Español en 1972.