Esta raza proviene de Irán, más concretamente de la provincia de Fars.
Sus auténticos orígenes resultan aún un miesterio y, desde siempre, ha sido criado sin especiales cuidados para mantener las características de la raza. Únicamente se puede asegurar que entre sus predecesores se encuentra el caballo árabe, del que heredó parte de su aspecto (fácilmente reconocible) y algo de su carácter.
Destaca fundamentalmente como caballo de silla, gracias a sus andaduras desenvueltas y su veloz trote.
Es fuerte, por lo que se adapta perfectamente a la monta de campo. Su carácter es serio y voluntarioso, capaz de crecerse ante las adversidades. Sin embargo, no resulta un buen saltador. Es además un animal inteligente, con gran voluntad y docilidad para aprender.
Alzada
Entre 1.50 y 1.55 m.
Capas
Alazán, bayo y negro
Características
Fortaleza física heredada del caballo árabe. Porte noble y elegante. Caballo de gran agilidad.