El caballo de Przewalski debe su nombre al explorador y naturalista ruso Nikolai Przhevalsky, quien se cree lo descubrió allá por el año 1881 en Mongolia.
Los caballos de Przewalski son caballos salvajes nunca domesticados. De hecho, es la única raza de caballos salvajes que existe en el mundo, ya que otros caballos que viven actualmente en estado salvaje (los Mustangs, por ejemplo), son caballos nacidos de animales domésticos y devueltos posteriormente al estado salvaje
Hace miles de años, esta raza de caballos recorría libremente las zonas de Asia Central y de Europa. Pero poco a poco estos ejemplares fueron desapareciendo. La raza estuvo a punto de extinguirse. En 1967 se avistó la última manada salvaje, de apenas 12 o 15 ejemplares. En 1969 se vio el último ejemplar vivo en las estepas de Mongolia.
En 1977 se crea la Fundación para la Preservación y Protección del Caballo de Przewalski, que inició un programa para estimular el intercambio de animales entre los zoológicos y aumentar así su escasa variabilidad genética. Desde hace bastantes años, este caballo ya no existe en libertad en ninguna zona de Europa. Actualmente, el caballo de Przewalski es una de las especies más amenazadas del planeta.
El caballo de Przewalski posee diferencias genéticas respecto al caballo domesticado, ya que éste tiene sesenta y seis cromosomas y no sesenta y cuatro. Además, la estructura de su cráneo es diferente ya que su morro es convexo a diferencia de la mayoría de las razas domésticas que es cóncavo. Su apariencia nos revela varios rasgos "primitivos", como su pequeño tamaño, o sus cortas patas y su gran cabeza poco proporcionadas al resto del cuerpo. Presenta un pelo corto pero fuerte, de color amarillento tirando a marrón oscuro, siendo blanco en el hocico y más oscuro o negro en crines y cola.
Alzada
Aprox. 1,32 m.
Capas
De color amarillento a marrón oscuro, con hocico blanco. La crin y la cola son de color oscuro o negro.
Características
Estructura craneal diferente a la mayoría de los caballos con morro convexo (no cóncavo, como sería lo habitual). De pequeño tamaño, con patas cortas y gran cabeza resulta poco proporcionado al resto del cuerpo.