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    Caballos de la Yeguada Militar

    ArtículoHistoria - Razaslunes 12 mayo 2014
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    'Jarifa' es un purasangre inglés castaño que nació en 2012 entre las flores y las hierbas altas de la primavera salvaje de Lore-Toki, entre Hernani y San Sebastián, en Guipúzcoa. Es todavía un potrillo, pero por lo demás es todo un campeón a tenor de su desarrollo físico y temperamento fruto de un ADN único.

    Es hijo de 'Limpid', el semental estrella de la yeguada que ha estado cosechando glorias en los hipódromos españoles durante los últimos 19 años. A 'Jarifa' aún no le ha llegado el momento de competir pero su hermana 'Qasbah' ganó en La Zarzuela la última Copa de Criadores que se adjudicó su cuadra.

    'Jarifa' forma parte de una cuadra enorme, con alrededor de 1.300 ejemplares que cría el Ministerio de Defensa y uno de los 24 elegidos para la subasta de Madrid.

    El purasangre inglés luce en su grupa derecha una Y y una M, de Yeguada Militar, el mismo hierro que sus compañeros, lo que significa que el caballo ha sido criado por el Ejército.

    Su padre 'Limpid' y otros tres ejemplares ejercen de machos sementales en Lore-Toki, así que 'Jarifa' fue subastado porque no hay plazas para tantos. En adelante seguirá con la soldado Cristina Sánchez, que lo ha criado con mano castrense. Sin embargo, nadie pagó en la subasta los 3.000 euros de salida, en lo que se considera como la primera puja de estas características en Madrid ya que se ponían en circulación los excedentes de la cría.

    Esa subasta dejó 51.000 euros para el Estado de una lista en la que figuraban cuatro purasangres ingleses y 20 caballos de deporte español. Se vendieron seis, el más caro fue 'Dinar' por 18.000 euros. 'Hoznayo', entre la media, obtuvo 5.000 euros en la subasta.

    'Galizano', por su parte, es hijo de 'Classido' y 'La Belle de Orion', nacido en 2008 y por el que se han pagado 11.000 euros. El año pasado, obtuvo la puntuación perfecta (cero puntos) en la primera ronda de la final del Campeonato de caballos de cinco años, y en la segunda solo tiró dos barras.

    Pero los soldados de la Yeguada Militar que han estado criando a estos ejemplares y con los que han pasado numerosas horas, también sienten un vínculo especial con el animal.  «Sí que da pena desprenderse de ellos, pero así es la vida», según confiesa el teniente coronel Luis Fernández Gil-Fournier, encargado de la sección de saltos y de la formación de jinetes del ejército.

    Este teniente coronel se subió a un caballo casi por prescripción médica. Nació en Burgos en 1965 y vino al mundo con las rodillas «hacia dentro». Su padre, que «veía el deporte como una parte fundamental de la formación de la persona» eligió para él la hípica. La medicina le puso las extremidades rectas, pero su afición temprana lo convirtióo en jinete.

    Entre 1983 y 1985 fue campeón de España de Concurso Completo. En 1986 entró en la academia militar, en 1992 estuvo en el plan ADO y en tres ocasiones entre 1991 y 1995 fue campeón del mundo militar. Sus hijos también compiten a alto nivel. «El caballo ha sido mi vida entera», reconoce Gil-Fournier, que también instruye a la Guardia Real, la Guardia Civil y la Policía Nacional en una prestigiosa escuela que hunde sus raíces en el siglo XIX.

    'Deva', el ojito derecho del teniente coronel, tiene un ojo de cada color y además es la campeona de España de caballos nacionales de salto sobre obstáculos de metro y medio de altura con Gil-Fournier encima. Esta yegua no se subasta y junto con 'Espinosa' son sus niñas mimadas, ya que podrían ser parte del futuro equipo nacional.

    Ambas yeguas se dedican al salto, pero otros caballos de la Yeguada Militar participan en pruebas de doma, de concurso completo y de enganches. Próximamente también se las verán con el raid. De hecho, ha sido en estas discilinas donde, a lo largo del tiempo, se han puesto a prueba las aptitudes de los futuros sementales así como de las yeguas.

    Sólo hace falta pensar en el hecho de que, hasta la Segunda Guerra Mundial, los deportes ecuestres estaban controlados por oficiales de Caballería. No obstante, los caballos no viven como si fueran reyes. También trabajan. Y mucho. Los machos pasan un mes al año de descanso mientras les extraen semen para analizarlo. A las hembras como 'Deva' les quitan óvulos para usarlos en técnicas de transferencia de embriones. Más adelante se implantarán en otras hembras que parirán ejemplares con el genoma suyo, mientras ella se sigue luciendo en pista.

    Los genes que brindan a 'Deva' y 'Espinosa' esas capacidades de dar lo mejor sobre las pistas se remontan a la época de los Reyes Católicos y este ADN anda repartido actualmente por varios centros de cría caballar del Estado.

    La Policía, la Guardia Real y la Guardia Civil, así como otras fuerzas de seguridad aceptan sólo machos entre sus filas, de modo que en el centro de cría, para poder dotar de un centenar de ejemplares, deben crias doscientos.

    Ningún potro nace en Madrid, sino en los centros de Jerez, Écija, Ávila, Zaragoza, Mazcuerras, en Cantabria, y el citado Lore-Toki. Allí nacen caballos de Pura Raza Española, de Pura Raza Árabe, angloárabes, hispanoárabes, razas de tiro como los hispanobretones y algunos burros en riesgo de extinción como la raza zamoranoleonesa o la catalana.

    Allí permanecen hasta que son desbravados y después se asignan a los diferentes cuerpos de seguridad. Unos acompañarán las paradas solemnes enjaezados con sus vistosos adornos de gala en las visitas de Estado en el Palacio de la Zarzuela; otros patrullarán los parques de las ciudades o custodiarán los campos de fútbol; y otros más servirán de caballos de formación para niños en los centros hípicos.

     

     

    Fuente e imagen: lasprovincias.es / Alberto Ferreras

     

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