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    El origen oriental del poni asturcón

    ArtículoHistoria - Razasmiércoles 24 julio 2013
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    El poni asturcón, la raza autóctona caballar asturiana, es sin duda, una de las más antiguas que pueblan la península. Más concretamente, los valles del norte, en Asturias y en la cordillera cantábrica, donde su presencia ha estado documentada desde la antigüedad.

    Este pequeño caballo desciende del primitivo "pousoki" o poni caspiano, localizado en el territorio que actualmente ocupa Irán, tal y como señala Antón Álvarez Sevilla, presidente de la Fundación Asturcón, en su libro "El poni celta: L'Asturcón ya'l Sheltland".

    Este magnífico libro incorpora imágenes pertenecientes al fondo del Museo Shetland de Escocia, además de elaborar un detallado estudio comparativo de las morfologías de ambas razas, pero escogiendo al ‘antiguo’ poni Shetland, y otras razas de ponis ya extinguidas. De esta manera, Álvarez Sevilla llega a la conclusión de que tanto el poni asturcón como el Shetland descienden de los ponis caspianos.

    Ya genetistas de varias universidades realizaron recientemente un trabajo titulado "European Domestic Horse Originated in Two Holocene Refugia". En esta obra se sugiere que el caballo doméstico actual procedería de dos refugios de la época glaciar: uno situado en la península Ibérica y en la zona norte de África, y otro en las estepas euroasiáticas, entorno al mar Caspio. Sería, pues, en este segundo enclave donde podrían haberse originados los antepasados del poni asturcón.

    En la actualidad, los asturcones gozan de buena salud como raza. Pero no siempre ha sido así. De hecho, el número anual de nacimientos de poni asturcón se ha duplicado desde el año 2000, pasando de 96 nuevos ejemplares en 2001 a 205 en 2010. El censo ha crecido en casi un 30%, alcanzándose los 2.500 asturcones existentes en la actualidad.

    Estos datos, recogidos por la Asociación de Criadores (ACPRA), encargada de gestionar el libro genealógico de la raza, también muestran que más del 77% de los ejemplares han sido criados en Asturias, aunque también se puede encontrar presencia de asturcones en provincias como León, Palencia, Cantabria, Madrid, Gerona o Almería. La ACPRA agrupa a un total de 176 criadores de los 379 existentes en toda España.

    El principal problema al que debe hacer frente el poni asturcón es lo que muchos criadores consideran como el mayor peligro que amenaza a una raza que ya estuvo a punto de desaparecer hace treinta años: la depredación a la que se ve sometida por la fauna silvestre, especialmente el lobo, que ha llegado a causar bajas de hasta un 70% en los potros de algunos concejos asturianos. En menor grado, también hay que contar con el desconocimiento y desprecio de algunas administraciones municipales que prohíben la presencia de asturcones en sus montes, como asegura Álvarez Sevilla.

    El autor y criador basa su obra en estudios de trabajos ya existentes, como el de la americana Louise Firouz, que en 1965 descubrió en las costas meridionales del mar Caspio, al norte de Irán, grupos de ponis en estado salvaje o que eran usados para el trabajo en arrozales y campos de algodón. Entre 1971 y 1976 exportó a Europa ejemplares que representaban las 19 líneas diferentes del poni caspiano. Se confirmaba así que un poni de la morfología racial del iraní existía ya en el 3000 antes de Cristo, legitimado por los resultados de las excavaciones de 1949, cerca de Kermanshan, donde se encontraron restos de animales en los que la alzada de la cruz oscilaba entre 0,96 y 1,16 metros.

    Ese sería, según Álvarez Sevilla, el mismo poni que los historiadores clásicos comparaban con el asturcón. Además, el autor sostiene que ese caballo es el eslabón ‘perdido’ que ya sospechaba Ewart a comienzos del siglo XX, un poni de tipo oriental del que surgieron las distintas razas celtas, las actuales y las ya extinguidas. Ese poni caspiano representaría, por tanto, la tercera raza de tipo oriental, junto al caballo árabe y el pura sangre inglés.

    El poni celta puro poblaba amplios territorios, desde las islas Feroe e Islandia por el Norte, hasta Asturias como mínimo, por el Sur, como resultado de las migraciones de pobladores de origen centroeuropeo. De hecho, morfológicamente, los antiguos ponis Shetland guardaban un gran parecido a los asturcones originarios del Sueve. Su estructura era de tipo oriental, con huesos muy finos en las extremidades, además del característico ojo de sapo y el párpado doble para proteger el ojo. Otras razas hoy extinguidas o a punto de desaparecer, como el poni de la isla de barra, el antiguo Highlander, o el bretón, conservaban las mismas características raciales.

    La Asociación de Criadores de Shetland ha invitado a Álvarez Sevilla a asistir a Escocia para pronunciar una conferencia sobre sus aportaciones al conocimiento de las razas caballares de los países celtas.

     

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    Fuente e imagen: lne.es

     

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