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    La lenta desaparición del caballo de Castrove

    ArtículoHistoria - Razasmiércoles 27 noviembre 2013
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    El caballo salvaje está en vías de extinción en el monte Castrove, Pontevedra. Así lo asegura el presidente de la asociación de criadores, José Vidal Barreiro. "Hace unos años éramos cincuenta y tantos socios, y ahora quedamos pocos más de 15. Y de las 300 cabezas de ganado que llegó a haber en el monte apenas quedan 100". Y del medio centenar de miembros que tuvo la asociación de criadores, ya solo cuentan con una veintena.

    Son varios los motivos detrás de la decadencia del caballo salvaje, o garrano, en especial, según los propios ganaderos, los conflictos con los dueños de las fincas agrícolas y las comunidades de montes además del polémico decreto de la Xunta de Galicia, por el cual se establece la obligatoriedad de identificar a los animales mediante microchip y censarlo en una parcela concreta.

    En Castrove este último trámite pasa casi obligatoriamente por llegar a un acuerdo con alguna comunidad de montes, pero según José Vidal la mayoría de estas organizaciones son reacias, salvo la de Campañó (Pontevedra) que se ha convertido prácticamente en el último refugio del caballo salvaje en la zona.

    Por eso Vidal insiste en que muchos criadores se han cansado de los problemas y de las exigencias burocráticas "y se están deshaciendo de los caballos". El presidente de la asociación sostiene que "esto es una afición sin ánimo de lucro, porque si echas cuentas, entre el tiempo que pierdes yendo al monte y el gasoil de los vehículos, al final casi pierdes dinero".

    El convencimiento de que la desaparición del caballo salvaje de Castrove es solo cuestión del tiempo es unánime entre sus criadores, quienes avisan de que la pérdida de este animal no solo afecta a quienes los crían, sino al conjunto de la sociedad. Porque los "garranos" son todo un símbolo cultural, al tiempo que juega un papel muy importante en la conservación del monte.

    También las comunidades de montes consideran buenos los caballos, pero no con el sistema actual. El presidente de la agrupación de comunidades de montes del Castrove, Claudio Quintillán afirma que "se nota una reducción en el número de caballos, y es una lástima, puesto que el ganado tiene efectos beneficiosos: controla la maleza, lo que supone una buena prevención contra los incendios, abona el campo... Pero el modelo actual, en el que los caballos ocupan extensiones muy amplias de terreno sin delimitar no nos vale".

    Hace tres años hubo conflictos entre los comuneros y los propietarios de los animales, porque estos entraban en fincas o en huertas y causaron daños. La situación se enturbió tanto que la Xunta de Galicia tuvo que actuar de árbitro ofreciéndose a desarrollar un plan de ordenación de la sierra. Pero esa promesa de la Consellería de Medio Rural sigue sin hacerse realidad.

    Cansados de esperar, y para evitar nuevos conflictos, algunas comunidades de montes de las comarcas de O Salnés y Pontevedra decidieron prohibir la presencia de caballos en sus terrenos mientras no se establezca una regulación clara. "Los comuneros y los criadores de caballos estamos por la labor de llegar a acuerdos, pero ahora falta que el tercer protagonista, que es la administración, se vuelque de verdad en la búsqueda de una solución" comenta Quintillán.

    El presidente de los ganaderos, José Vidal coincide plenamente con este punto de vista. "Esto tiende a desaparecer. Mientras quedemos dos o tres personas con caballos se mantendrá la tradición y procuraremos hacer los curros, pero ya no es igual. La situación solo podrá cambiar si la Xunta de Galicia actúa". Vidal aboga porque la administración intermedie entre las partes (ganaderos, propietarios del monte y agricultores) mientras que Claudio Quintillán propone el cierre de parcelas de gran extensión, para que los caballos puedan alimentarse sin problemas y sin causar daños indeseados. "De ese modo tendríamos el ganado concentrado, y lo iríamos rotando de parcela en parcela paraque vayan controlando la vegetación".

    Ya existe un precedente en terrenos comprendidos entre Muros y Porto do Son donde nació una experiencia similar existe una experiencia de este tipo. No tuvo unos inicios nada fáciles ya que hubo incluso sabotajes a los cierres, pero en la actualidad permite la conservación de los caballos sin que eso genere fricciones entre vecinos.

     

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    Fuente e imagen: farodevigo/Iñaki Abella

     

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