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    La Sociedad del Poni de Terranova Elabora un Censo de los Animales

    ArtículoHistoria - Razasviernes 22 marzo 2013
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    En la isla de Terranova, Canadá, se está llevando a cabo un curioso censo. Y es que una única y autóctona raza de ponis está en peligro de extinción, motivo por el que se hace necesario poner en marcha un recuento de los animales existentes.

    El poni de Terranova, raza moldeada por el clima desafiante de ese territorio, se encuentra en vías de extinción. En épocas anteriores era un animal apreciado por su gran resistencia y utilizado en labores de carga y transporte. Es, además, considerado un equino muy inteligente, con gran coraje, obediencia y muy buena predisposición.

    Entre las labores que llevaban a cabo destaca su uso en el trabajo de campo, la carga de las redes de pesca, recolección de heno y madera y para el transporte de personas. Con la llegada de la mecanización, el poni de Terranova fue perdiendo usos y su población drásticamente.

    Los antepasados de esta raza llegaron a Terranova con los británicos, teniendo entre sus antecesores a los ponis galeses y al Galloway (actualmente extinto), propiciando de esta manera su buena adaptación al duro clima del territorio.

    La familia Dawson, criadora de ponis, ha vivido en Terranova durante generaciones. "Hace años, los usábamos para apilar la madera, arar las tierras... a la manera tradicional. Ahora son verdaderas mascotas” comenta Kevin Dawson.

    Joelle Carey, de la Sociedad del Poni de Terranova es la encargada de llevar a cabo el censo de ejemplares. Si bien va encontrando cada vez más ponis de lo que esperaba el número es todavía insuficiente. "Los números son muy bajos. Existe el temor de que si no obtenemos programas especiales de cría... si no encontramos nuevos sementales y yeguas que sean capaces de tener cría podríamos perder nuestro poni".

    En la década de los años 70 del pasado siglo existían alrededor de 12.000 ponis en la zona. Pero cada vez más un número menor de personas continuaba usándolos en labores de campo y, ante la imposición de fuertes restricciones municipales sobre la tenencia de ganado, la mayoría de los propietarios renunció a conservar sus animales y optó por enviarlos a nuevos hogares en el continente. En los años ochenta quedaba apenas un centenar en la isla.

    Peter Halley, también miembro de la Sociedad del Poni de Terranova sabe que el equino se cría también en otras partes de Canadá, pero considera que la propia provincia de Terranova debe pagar su deuda con este animal, que tanta prosperidad ha aportado históricamente a la población del lugar. "Sin estos ponis en los últimos 300 años, no creo que Terranova ocuparía el lugar que tiene en Canadá. Los ponis fueron vitales para nuestra supervivencia", señala Halley.

    En la actualidad, parece que se han vuelto las tornas, puesto que para la supervivencia de la cada vez más escasa raza de  ponis de Terranova, los vitales en este caso son los seres humanos.

     

     

    Fuente e imagen: rcinet.ca / cbc

     

     

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