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    Las Estatuas de Caballos en la Basílica de San Marcos de Venecia

    ArtículoHistoria - Razasviernes 15 marzo 2013
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    Ocho siglos llevan en Venecia, a excepción de un breve paréntesis de 18 años, los célebres caballos de la basílica de San Marcos y, sin embargo, aún a día de hoy, los investigadores desconocen grandes rasgos de su historia.

    Pese a su aspecto y color tan característico, los cuatro caballos no fueron realizados en bronce, como se podría suponer a simple vista, sino que están compuestos por cobre en casi un 97%, tal como revelan los estudios realizados durante la restauración a la que fueron sometidos en la década de los 80 del siglo pasado.

    No obstante, otras dudas permanecen aún sin respuesta ya que a día de hoy no se sabe cuándo, dónde ni con qué finalidad fueron fundidas estas cuatro estatuas ecuestres, de las que se presume podrían haber formado parte de toda una “cuadriga triunfal”.

    Todo apunta a que inicialmente se encontraban en Constantinopla en el año 1204 y parece que llevaban ya allí al menos un par de siglos. Parece ser, sin llegar a estar confirmado, que en aquella fecha decoraba el famoso Hipódromo de la capital bizantina, de donde fueron tomadas por el ejército veneciano durante el saqueo de la ciudad en la Cuarta Cruzada.

    Un antiguo texto en griego datado hacia el siglo IX, el ‘Parastaseis syntomoi chronikai’ (‘Breves notas históricas’) menciona la presencia de unos caballos dorados en el hipódromo y asegura que “habían llegado desde la isla de Quíos en época de Teodosio II”. O lo que es lo mismo, en la primera mitad del siglo V. A pesar de ello, no se cuenta actualmente con certeza plena de que las estatuas ecuestres mencionadas en el texto sean lsa mismas que hoy decoran Venecia.

    Sobre su autoría, también faltan datos concretos. Desde el Renacimiento no han faltado propuestas y candidatos tales como Praxíteles, Lisipo, Mirón o Fidias, aunque la cuestión parece lejos de resolverse.

    Además, hasta la fecha de su creación es inexacta, pues el amplísimo margen, entre los siglos IV a.C. y IV de nuestra era, sólo pueden aportar luz a la hora de analizar su composición y la técnica empleada, que parecen apuntar a un origen más bien romano y no griego.

    En cualquier caso, suponiendo que los caballos de la fachada principal de la basílica de San Marcos hubieran sido trasladados desde Constantinopla, en su primer hogar las estatuas estaban consideradas como un poderoso símbolo del poder imperial. Por esta razón, no es de extrañar que cuando Napoleón se hizo con el control de Venecia en 1797, decidiera llevarse consigo a París la cuadriga dorada. Bonaparte decidió situarlos sobre el Arco de Triunfo del Carrusel, construido para conmemorar sus victorias, legitimando así su poder como emperador.

    Antes de la construcción del arco, los caballos estuvieron expuestos al público, acompañados de una cartel en el que se podía leer lo siguiente: “Llevados desde Corinto a Roma, de Roma a Constantinopla, de Constantinopla a Venecia, de Venecia a Francia: ¡están al fin en un país libre!”.

    Allí estuvieron hasta el año 1815 cuando, tras la derrota de Napoleón, los caballos, junto al león alado de la ‘piazzetta’ de San Marcos, fueron devueltos a la ciudad de Venecia.

    Desde entonces, y a excepción de una exposición itinerante por París, Londres, Nueva York y México D.F.– en 1981, la cuadriga triunfal descansa en la basílica de San Marcos, aunque ahora lo hace en la exposición permanente del interior, ya que los caballos que se ven desde fuera, son una réplica creada para proteger a la original de las inclemencias del tiempo.

     

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    Fuente e imagen: yahoo.com (Javier García Blanco)


     

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