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    Los caballos en la Edad Media

    ArtículoHistoria - Razasviernes 22 junio 2012
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    El caballo usado en las batallas de antaño, aquellos sobre los que cabalgaban los caballeros medievales para combatir o en las justas, era llamado, y de ahí el simbolismo místico que nos despierta el término, corcel.

    Su protección (el traje que cubría los caballos) recibía el nombre barda, una vestidura hecha de cuero o de metal, con la finalidad de servir de armadura. Los caballos eran ejemplares fuertes que hoy en día etiquetaríamos como razas de tiro, animales fuertes y robustos, pues debían soportar el peso del caballero y su armadura sin resentirse. Estos caballos nada tenían que ver con los caballos más comunes en aquella época, el conocido como ‘rocín’, e incluso eran muy caros, ya que su precio podía ser hasta diez veces más que el de otras razas de caballos.

    El rocín también era un caballo de tiro, pero no usado por los caballeros de las guerras a no ser que el jinete no tuviera dinero suficiente para adquirir uno mejor. Sin embargo, en los caballos de guerra, encontramos el palafrén, un caballo bastante tranquilo, quizá menos musculoso que un corcel, pero precisamente por ello, más rápido. De hecho, solía ser empleado para cazar, para desfilar y como medio de transporte.

    A este tipo de caballo las damas podían montar (junto a las jacas y los cuartagos) aunque, eso sí, estilo amazona, no a horcajadas como los hombres. Para evitar que el movimiento no zarandease mucho a las mujeres, se les enseñaba a los caballos a avanzar moviendo la pata delantera y la trasera de un mismo lado en cada paso.

    Los sirvientes del caballero montaban caballos pequeños, como las damas, y todo aquel ‘equipaje’ o pertrechos y provisiones que transportaban con ellos lo hacían encima de una mula de carga o ‘acémila’ como es el nombre que le corresponde.

     

     

     

    Fuente: curistoria.blogspot.com.es

     

     

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