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    Proyecto de poblado paleolítico en la sierra de Atapuerca

    ArtículoHistoria - Razasjueves 23 mayo 2013
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    La sierra de Atapuerca y más concretamente, la comarca de Juarros, cercana a los famosos yacimientos, fue hogar hace miles de años de una población de animales compuesta por bisontes, osos y caballos salvajes que coincidieron con los primeros pobladores humanos de Europa en lo que fueron los primeros pasos hacia un mundo civilizado.

    Es ahora, en estos primeros años del siglo XXI que un proyecto turístico pretende devolver un pedacito de tierra a los descendientes de sus prehistóricos moradores. Eduardo Cerdá, impulsor del proyecto ‘Paleolítico Vivo’ explica en qué consiste el  proyecto que están estableciendo. Algo así como la vuelta al Paleolítico. Como primer paso, Cerdá y otro socio han adquirido distintas especies de caballos prehistóricos que se encuentran ya en dos localidades burgalesas a la espera de iniciar la actividad turística para la que fueron adquiridos. Su compra, ciertamente costosa, tampoco tuvo fácil el traslado de los ejemplares ya que se trata de las dos especies de caballos más antiguas que existen, y por ello, muy localizadas y controladas, motivo por el que tuvieron que ser trasladados a tierras burgalesas desde miles de kilómetros.

    16 ejemplares de caballos de raza konic procedentes de Holanda se encuentran en una pequeña finca municipal de la localidad burgalesa de Quintanapalla. Son animales mansos, de carácter afable y cercanos a los humanos, muy parecidos al extinto tarpán de las estepas europeas, la especie original que habitó casi con total seguridad en entornos como Atapuerca. «Tras la extinción de los tarpanes se ha ido depurando la especie hasta llegar a conseguir la especie konic, que es la más parecida a los tarpanes», explica Cerdá, quien entiende que el color gris ceniza y las rallas de cebra en las patas son algunas de las características de este animal.

    «Lo que buscamos es emular el periodo prehistórico. Para ello intentamos recrear los ecosistemas y ver cómo eran en el Paleolítico Superior para conseguir que la gente que venga a visitar estos animales se encuentre lo que denominamos una inmersión en la prehistoria», destaca Cerdá, quien entiende que este tipo de iniciativas, además de favorecer el turismo y el desarrollo de pequeñas localidades permite devolver a su hábitat a animales que se alejaron de estas zonas hace muchos siglos.

    Los tarpanes desaparecieron del entorno de Atapuerca hace 20.000 años. Ahora vuelven con la intención de «ayudar a que los visitantes que acudan a los yacimientos dispongan de un sitio en el que visitar los ecosistemas para hacerse una idea de cómo vivieron nuestros antepasados», señala Cerdá.

    El elemento estrella del proyecto, pero que por ahora aún tardará un tiempo en convertirse en una realidad, es un campamento paleolítico que convivirá con los caballos konic y los bisontes. Serán seis cabañas con capacidad para cuatro personas. Eso sí, aquellas personas que deseen experimentar el campamento deberán olvidarse de toda modernidad. Deberán despojarse incluso del dinero y «tendrán que aprender a hacer pulseras y a hacer fuego para poder sobrevivir», explica Cerdá.

    Por el momento, no hay fecha para el campamento. Pero sí que pueden dar comienzo las visitas a los caballos de Quintanapalla, los konic, y una pareja de Przewalski, que se encuentran en una pequeña finca de Salgüero de Juarros (Burgos) a la espera de ser trasladados al entorno definitivo.

    Se estima que el proyecto podría suponer un incremento en las 100.000 visitas anuales que reciben los yacimientos de Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana.

     

    Contenido relacionado:

    Caballos Przewalski en la Reserva de San Cebrián (Palencia)

     

     

    Fuente e imagen: elnortedecastilla.es

     

     

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