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    Se desmonta el mito de los Caballos Celestiales de China

    ArtículoHistoria - Razasjueves 25 agosto 2011
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    "Un caballo celestial, que vuela y suda sangre". Así halagaba el emperador chino Wu Di (140-87 a.C.) a la montura por cuya posesión había ofrecido una fuerte recompensa. Hasta ahora se tomaba ese texto y otro en el que conminaba a su pueblo a encontrar esas monturas como una exacerbación del emperador, un sistema para mostrar su grandeza ante el pueblo. Pero el pasado mes de febrero, arqueólogos funcionarios del Gobierno chino desvelaron que esa leyenda puede tener un fundamento científico racional.

    Durante la excavación del recinto funerario del emperador, sito en la ciudad de Xinping, en la provincia noroccidental china de Shaanxi, los científicos encontraron hasta 80 restos de caballos diseminados en dos fosas de sacrificios. Yang Wuzan, director de la excavación, se mostró sorprendido y fascinado con un hallazgo que el críptico Estado chino había mantenido oculto desde 2009.

    Las dos fosas en las que los científicos encontraron a principios de 2011 a los equinos se corresponden con dos cavernas que contienen 20 cuevas. Cada una de ellas está protegida por dos sementales y un guerrero de terracota. Los restos que han sido analizados hasta ahora por expertos han determinado que todos los cuerpos se corresponden con los de machos y parece que pertenecen a équidos de la variedad akhal teke, originarios del territorio que hoy ocupa Turkmenistán en Asia Central.

    Según las crónicas, Wu Di ofreció una recompensa a aquel que encontrara un caballo veloz y resistente, descripción a la que se amoldan las características de la raza akhal teke, el mismo que montaba Gengis Khan. Estos caballos se caracterizan, además de por su velocidad, resistencia y fortaleza, por transpirar un líquido rojo similar a la sangre, fluido que rezuma consecuencia de la acción de un parásito. Lo que sin duda llevó al error.

    Wu di necesitaba una nueva variedad de caballo que sustituyera al que utilizaba hasta ese momento. Los caballos chinos no podían efectuar largos viajes porque sus pezuñas se desgastaban pronto y sólo se las protegía con paja. Los akhal teke solventaron un problema fundamental y favorecieron el desarrollo de las comunicaciones y el comercio imperial.

    Wu di también jugó un papel fundamental en el primer desarrollo de China. Miembro de la dinastía Han del oeste, sucesora de la dinastía Qin que unificó el país, jugó un papel fundamental al impulsar el establecimiento de la Ruta de la Seda. La ruta, que unía Asia y Europa, tenía como origen Xian, capital imperial, y fue el principal nexo de unión entre dos mundos, dos continentes que de otro modo hubieran permanecido aislados. El trayecto no sólo favoreció el comercio, sino que permitió que las ideas e innovaciones chinas llegaran al Viejo Continente.

    La construcción del Mausoleo comenzó tan sólo un año después de que Wu di ascendiera al trono imperial, cuando apenas contaba con 16 años. La construcción terminó 53 años después y se calcula que puede tener 400 pozos, lo que le convertiría en la tumba más importante de las conocidas hasta ahora, más incluso que la de Qin Shi Huang, donde se encontraron los célebres guerreros de Xian.

     

     

    Publicado en publico.es, 24 de agosto de 2011

     

     

     

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