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    La decisión de capar un caballo

    ArtículoCómo - Saludmiércoles 08 octubre 2014
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    El temperamento de los caballos depende en gran parte de su genética y en menor parte, pero no por ello menos importante, del jinete ya que éste debe transmitir confianza al caballo en todo momento y demostrar que no le teme.

    Sin embargo, por mucha psicología que el jinete intente aplicar, siempre surge el momento de plantearse si capar o no a un caballo macho. En este sentido, habrá que considerar varios aspectos: ¿cómo se comporta en grupo?, ¿cómo reacciona ante las yeguas?, ¿suele ser manso cuando se le monta o hay que poner mucho esfuerzo en serenarlo?. 

    Recordemos que se trata de un animal que actúa por instintos, de modo que en función de lo que queramos hacer con él, caparlo será una buena opción. Hay que tener presente que el tener un caballo para pasear con él no debe convertirse en un problema, sino en un placer. De modo que en situaciones en las que pasemos miedo encima del caballo, consideraremos lo siguiente: 

    -  La seguridad de montar un caballo capado es que va a estar serio, tranquilo y no es habitual que actúe de forma impetuosa, cosa que no sucede con caballos enteros y especialmente si se encuentran cerca de yeguas en celo.
    -  Si realmente lo que buscamos es pasar un rato agradable y nuestra experiencia como jinete no es mucha, la opción de caparlo nos puede permitir disfrutar de nuestro caballo sin sustos.
    -  Al capar al caballo, procuraremos que lo haga un veterinario con experiencia, aunque se trata de una cirugía relativamente fácil.
    -  Si nuestro caballo no es de registro, no se trata de un caballo que compita o no es un animal que en el futuro actuará como semental por su valor genético, es conveniente caparlo.

    Si aún capado (ya que no es garantía 100% de que el caballo pierda todo su temperamento), el equino muestra signos de una ligera agitación cuando vayamos a montarlo, será conveniente realizar con él unos ejercicios de calentamiento. Podemos intentar con el paso-trote, trote-galope durante unos 15 minutos para que el caballo se relaje.

    En este sentido, pensemos que un ligero nerviosismo en nuestro caballo no tiene porqué estar siempre asociado con su nivel de testosterona sino que puede tratarse de un momento pasajero completamento natural, que puede deberse a muchas circunstancias como por ejemplo, que lleve mucho tiempo sin realizar ejercicio físico, o que está cansado de pasar horas y horas en la cuadra y se siente algo ansioso.

     

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